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Arquitectos: ARKITITO Arquitetura
- Área: 150 m²
- Año: 2026




¿Qué hace que valga la pena preservar un edificio? La antigüedad es la respuesta más común, pero no siempre la mejor. Un edificio de las décadas de 1950 o 1970 puede tener tanta relevancia histórica como una catedral medieval; simplemente exige un marco de referencia diferente, uno que valore el contexto político, el significado cultural y la innovación arquitectónica por encima del mero paso del tiempo. Esto es especialmente cierto en el caso de la arquitectura moderna en el llamado Sur Global, donde el movimiento adoptó formas de expresión únicas.
Es precisamente este diálogo el que ArchDaily y el World Monuments Fund abren ahora en conjunto. El WMF aporta su experiencia en conservación sobre el terreno en todo el mundo, mientras que ArchDaily ofrece la capacidad editorial para contextualizar ese trabajo y conectarlo con una audiencia global. El objetivo es hacer ambas cosas a la vez: preservar lugares y contar sus historias, moldeando el modo en que se comprende el patrimonio moderno mucho más allá del propio ámbito de la conservación.


La arquitectura esta semana reflexiona sobre cómo los edificios y las ciudades se adaptan a las cambiantes condiciones culturales, sociales y ambientales. Desde la expansión de instituciones consolidadas y la preservación de archivos de arquitectura hasta nuevos enfoques para la vivienda y el uso del espacio doméstico, diversas historias analizan cómo la arquitectura media entre los contextos existentes y las necesidades futuras. Estas interrogantes van más allá de los edificios individuales y abordan el papel del espacio público, la infraestructura, la energía y la memoria colectiva en la configuración del entorno construido. Al mismo tiempo, nuevos proyectos y programas culturales en diversos contextos demuestran cómo la arquitectura puede responder a las historias locales, la transformación urbana y las limitaciones de recursos, al tiempo que establece nuevas relaciones entre los edificios, el paisaje y las comunidades que los habitan.

Los orígenes de la Bienal de Arquitectura de Copenhague se remontan a la creación del festival anual CAFx en 2014, el cual pasó a llamarse Foro de Arquitectura de Copenhague en 2024 para liderar nuevos proyectos enfocados en la arquitectura y el urbanismo, como la transición de festival a bienal, cuya primera edición se celebrará en 2025. Hoy se anuncian los detalles de su segunda edición, que se llevará a cabo del 9 de septiembre al 15 de octubre de 2027 bajo el tema "Elements" (Elementos). Tras el llamado inaugural de la Bienal a desacelerar ("Slow Down"), el evento centra su atención en las fuerzas elementales del planeta que la arquitectura ha intentado dominar y preparar para habitar, cuestionando una de las promesas más persistentes de la modernidad: el control sobre el medio ambiente. Las actividades estarán dedicadas a cada uno de los cuatro elementos —fuego, tierra, aire y agua— y se organizarán en torno a ellos, incluyendo una convocatoria abierta para pabellones, exposiciones y un simposio.

La ornamentación arquitectónica ha sido un tema de debate recurrente en la industria durante décadas. Esta práctica, abandonada en gran medida durante el Movimiento Moderno, podría encontrarse hoy ante una plataforma que permita, una vez más, su resurgimiento, gracias a la convergencia actual de la robótica, la inteligencia artificial (IA) y la fabricación digital. Al parecer, la tecnología ha eliminado el principal obstáculo del detalle decorativo: el elevado costo de la mano de obra calificada. Sin embargo, esta nueva capacidad técnica exige un examen crítico: ¿qué representa realmente la ornamentación y qué ganamos o perdemos al resucitarla mediante el diseño algorítmico?





