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Arquitectos: extrastudio
- Área: 251 m²


El 24 de junio de 2026, un severo evento sísmico que consistió en dos grandes terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudió el centro-norte de Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia. La destrucción generalizada se concentró a lo largo de la costa norte del país, afectando gravemente a la ciudad capital de Caracas y al vecino estado de La Guaira, donde la frágil infraestructura urbana y la vulnerabilidad de las viviendas provocaron el colapso o graves daños en miles de estructuras residenciales. Este desastre evoca eventos devastadores previos ocurridos durante otros grandes sismos, como el terremoto de Wenchuan de 2008 y los deslizamientos de tierra de 2011 en Sichuan, el terremoto de Ludian de 2014 en Yunnan y el sismo de 2017 en el centro de México. Cuando desastres naturales de gran magnitud afectan a comunidades enteras, los/las arquitectos/as tienen la oportunidad de colaborar proponiendo una arquitectura post-desastre con modelos estratégicos de recuperación. En lugar de depender de refugios de emergencia genéricos y estandarizados, un diseño arquitectónico consciente puede aportar infraestructura residencial de bajo costo y rápido despliegue que preserve la dignidad humana a través de espacios dignos y contextualizados culturalmente.


La arquitectura de esta semana miró tanto al pasado como al futuro. A través de museos, hitos restaurados y remodelaciones urbanas a gran escala, las historias destacadas exploraron cómo la arquitectura se reinterpreta continuamente mediante nuevas perspectivas culturales, políticas y urbanas. Desde la reconsideración del legado arquitectónico del África occidental posterior a la independencia hasta la transformación de antiguas prisiones en barrios con consumo de energía neutro y la restauración de hitos culturales del siglo XX, los proyectos demuestran cómo los edificios y las historias existentes siguen participando activamente en el discurso contemporáneo. Junto con estas intervenciones, el anuncio de la lista de finalistas del World Architecture Festival y la renovada atención al crecimiento urbano global ofrecen un panorama más amplio de una profesión que navega entre el patrimonio, la responsabilidad ambiental y las ciudades en rápido cambio.

Durante julio y hasta el 19 de agosto, Aedes – Architecture and Space en Berlín presentará la exposición "A Structure of Feeling: On a New Generation of Architects in China". Aedes es una institución cultural sin fines de lucro fundada en 1980. Con un enfoque centrado en las intersecciones entre la arquitectura, la ciudad y la sociedad, su continuo programa público ha presentado alrededor de 600 exposiciones a lo largo de más de cuatro décadas de labor. En 2001, el espacio presentó TUMU, una muestra que atrajo la atención internacional hacia una generación de jóvenes arquitectos/as independientes de China. Veinticinco años después, "A Structure of Feeling" exhibe el trabajo de una nueva generación que ejerce bajo condiciones transformadas. Nueve oficinas están representadas a través de doce proyectos que transforman el tejido urbano existente, el desarrollo rural y las formas contemporáneas de producción espacial.

Para la mayoría de los niños y niñas, el camino a la escuela constituye una geografía cotidiana de vida callejera y tráfico; una rutina que se repite tanto que se vuelve casi invisible, diluyéndose en el trasfondo de la infancia y el crecimiento. Sin embargo, para los y las estudiantes transfronterizos que viven en Shenzhen y asisten a la escuela en Hong Kong, la jornada escolar comienza mucho antes y mucho más lejos del salón de clases. Comienza en la frontera.
Su trayecto diario no es simplemente una cuestión de distancia, sino que está moldeado por dos sistemas legales, dos culturas administrativas y un conjunto de infraestructuras diseñadas para hacer que el cruce diario sea un poco más viable para menores de 18 años. En una mañana cualquiera, la ruta hacia la escuela puede pasar por un punto de control en el límite fronterizo antes de llegar al aula. Puede involucrar un autobús escolar autorizado por el gobierno, una vía de acceso restringido, una sala de migración, un escáner de huellas dactilares o un procedimiento de control migratorio que se realiza mientras los niños y niñas permanecen sentados en el autobús. Lo que a la distancia parece un simple trayecto escolar es, en términos espaciales, un corredor arquitectónico cuidadosamente gestionado entre dos ciudades.



