
El color tiene una biografía. Puede tener un origen, pero también transformarse. Puede transitar entre materiales y disciplinas, desde una práctica local hacia la arquitectura, o de algo ordinario a algo simbólico. Puede perder una asociación y adquirir otra, o persistir sin que nadie lo considere conscientemente como algo cultural. Su vida se despliega a través de las condiciones en las que se produce, se utiliza, se repite y se habita. A medida que estas condiciones cambian, también lo hacen los significados que el color puede albergar.








