
Los prototipos arquitectónicos se utilizan a menudo para poner a prueba decisiones antes de que comience la construcción. No obstante, en ciertas oficinas, la creación de prototipos empieza cuando esas decisiones aún están tomando forma. Llevar una idea del dibujo a la materia plantea interrogantes que dependen de la propia fabricación: cómo cortar o unir un material, cuánto pesa una pieza, cómo se articula un ensamblaje, si es posible reutilizar las partes o incluso qué forma debería adoptar el proyecto.
TAKK, salazarsequeromedina y Ensamble Studio integran la experimentación física en sus procesos de diseño, aunque le plantean preguntas distintas. Para TAKK, los prototipos ayudan a comprobar cómo se articulan los materiales y componentes dentro de un sistema constructivo. Para salazarsequeromedina, las maquetas y los sistemas construidos se mantienen abiertos al desmontaje, la recombinación y a futuros usos. Por su parte, Ensamble Studio utiliza los experimentos físicos para generar una geometría y un conocimiento constructivo capaces de trasladarse a la ingeniería y a la edificación a escala real. Lo que distingue a estos enfoques no es el simple hecho de prototipar, sino lo que cada oficina espera aprender a través del prototipo.
El proceso de TAKK comienza en el entorno digital. Mireia Luzárraga explica que el estudio desarrolla sus proyectos mediante dibujos digitales antes de transformarlos manualmente en prototipos físicos, incluso cuando esos modelos digitales ya cuentan con un alto nivel de detalle. "Nos guía la curiosidad por llevar al límite las posibilidades de los materiales e investigarlos", señala. Asimismo, la oficina fabrica por sí misma gran parte de lo que diseña, por lo que levantar, cortar, unir y ensamblar componentes siguen siendo etapas fundamentales del proceso de diseño.


Este enfoque práctico se hace especialmente visible en 10K House, donde una paleta acotada de componentes estándar, locales y reutilizados se articula mediante un sistema de construcción ensamblado en seco. Gran parte del proyecto está constituida por paneles de MDF estándar y lana de oveja local, mientras que los elementos construidos se elevan sobre patas de mesa reutilizadas para permitir el paso de las instalaciones eléctricas y de fontanería por debajo. Las paredes, techos y columnas se cortan mediante CNC a partir de los dibujos del estudio antes de ser ensamblados en obra con tornillos estándar por los/las arquitectos/as y el/la cliente/a, siguiendo un manual de instrucciones.


En este caso, la experimentación física va más allá de la mera apariencia del material. Permite revelar si una pieza es manejable, cómo deben posicionarse las juntas, cómo se encuentran los componentes y si un ensamblaje puede armarse o desmontarse sin necesidad de mano de obra especializada. Las dimensiones, las conexiones y las secuencias de montaje se convierten así en preguntas de diseño, en lugar de ser detalles técnicos que se resuelven únicamente cuando el proyecto ya ha salido del estudio.


Este mismo proceso puede extenderse a ensayos a escala real. El proyecto ARCA Portable Garden, desarrollado para el festival de arquitectura MODEL de Barcelona, se concibió como un piloto de jardines portátiles capaces de trasladarse a zonas urbanas densas o contaminadas, ofrecer áreas verdes temporales o funcionar como aulas al aire libre. A esta escala, la prueba abarca el traslado, el mantenimiento, la ocupación y el comportamiento del ensamblaje arquitectónico una vez ubicado en diferentes puntos de la ciudad.

Para salazarsequeromedina, el prototipado forma parte de un proceso menos lineal. Se ha descrito que su práctica opera "en bucles", donde fragmentos de maquetas descartadas se integran en nuevas propuestas, planos de concursos perdidos reaparecen más tarde y los sobrantes de obras de mayor envergadura se convierten en materia prima para proyectos más pequeños. Lo aprendido a través de un objeto no termina necesariamente con él.
Esta manera de trabajar se vincula con el interés por rastrear el origen de los materiales, cómo se reutilizan y cómo transitan entre distintos proyectos. En un esfuerzo por no especializarse en un solo material, el estudio trabaja con lo que se puede encontrar, reutilizar, alquilar o conseguir localmente. Por consiguiente, la disponibilidad de los recursos define no solo la composición de un proyecto, sino también su montaje, su vida útil y su capacidad de transformación.


Monumental Splash, desarrollado para Concéntrico 2025 en Logroño, evidencia con especial claridad esa lógica. La intervención transforma temporalmente la Fuente de Espartero en una piscina pública al envolver el monumento existente con una estructura circular ligera. Una rampa accesible, un perímetro habitable y espacios para sentarse y reunirse convierten el monumento en un espacio público temporal organizado en torno al agua.


La intervención se basa en elementos ligeros, de bajo costo y reutilizables seleccionados para facilitar el montaje y desmontaje, como andamios de alquiler y paneles de madera. El sistema está concebido para armarse temporalmente y desmontarse más tarde. Así, la circulación, el acceso, la ocupación y la manera de habitar el monumento pueden transformarse sin necesidad de que dicho cambio adquiera un carácter permanente.
En este caso, el prototipado radica en comprobar si un sistema arquitectónico temporal puede generar una condición espacial específica al tiempo que mantiene su reversibilidad. Sus componentes pueden ensamblarse para un uso determinado, desmontarse y quedar disponibles para otra función.

Este enfoque se hizo patente en Entramados Materiales, la instalación del estudio para el Architectural League Prize 2025, presentada como una serie de prototipos espaciales y maquetas arquitectónicas que operan a escalas ambiguas. Construidas con materiales de segunda mano provenientes de Gowanus combinados con componentes estándar de ferretería, las piezas se dejaron deliberadamente sin una escala fija o configuración definitiva única.

Sobremesas traslada esta misma lógica a otro sistema construido. Sus piezas fueron diseñadas para ser desmontadas, transportadas y recombinadas tras la XIII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo en Lima. En ambos proyectos, el prototipado pone a prueba si una configuración arquitectónica puede seguir siendo de utilidad una vez que desaparece su primera disposición.

Ensamble Studio lleva la experimentación física en otra dirección. En una entrevista, Débora Mesa describe la preferencia del estudio por construir una arquitectura de la cual se pueda aprender y hacer uso, en lugar de producir prototipos que luego se descartan. De este modo, la investigación permanece integrada en el propio edificio y genera conocimiento para trabajos futuros.

Concrete Tent hace que este proceso sea especialmente legible. Comienza con una maqueta física moldeada a mano que el estudio describe a la vez como un boceto y una construcción en miniatura. La maqueta no representa una geometría predeterminada; por el contrario, la manipulación de la materia es la que produce la geometría misma. Luego, se escanea y se convierte en información digital que puede medirse, analizarse estructuralmente y, eventualmente, reconstruirse a escala real.

La secuencia transita de manera iterativa entre distintos métodos de trabajo: la manipulación física genera la forma, el escaneo la vuelve medible, la ingeniería introduce condicionantes estructurales y la construcción devuelve la información a la materia. El prototipo no se limita a confirmar la geometría del proyecto, sino que ayuda a generarla en primer lugar.
En Ensamble Fábrica, la experimentación pasa a formar parte de la propia infraestructura del estudio. Este edificio en Madrid es tanto un espacio de trabajo como un laboratorio de fabricación, donde el equipo desarrolla componentes prefabricados y sistemas constructivos. Su propia edificación sirvió como banco de pruebas para estos sistemas, mientras que el inmueble continúa brindando el soporte necesario para experimentos y proyectos futuros.


En todas estas oficinas, el prototipado resulta fundamental porque el acto de hacer todavía puede modificar un diseño antes de que las decisiones se vuelvan definitivas. Puede revelar cómo manipular y unir componentes estandarizados, comprobar si una configuración arquitectónica puede armarse y luego deshacerse, o transformar un gesto físico en una geometría medible y construible.
Esto desplaza parte del proceso de diseño hacia la fabricación, el montaje y la obra. No todas las decisiones deben resolverse en planos o modelos digitales antes de que empiece la construcción; algunas pueden permanecer abiertas hasta que se manipulen los materiales, se fabriquen y ensamblen los componentes, o se pongan a prueba físicamente aspectos como la reutilización, la ocupación y el comportamiento estructural.
A medida que las herramientas arquitectónicas adquieren una mayor capacidad para simular edificios antes de que existan, el prototipado físico ofrece un tipo de precisión diferente. Genera información a través del peso, la resistencia, la fabricación, el montaje y el uso. Su valor radica en lo que el acto de fabricar todavía puede modificar en la arquitectura por venir.
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Este artículo fue escrito por Daniela Andino. La traducción fue realizada mediante IA.






















































