
Grandes fábricas se transforman en museos, antiguos edificios administrativos se convierten en espacios de trabajo conjunto e incluso las iglesias se adaptan como viviendas. En este siglo, el auge de la reutilización adaptativa en las ciudades refleja un creciente interés por preservar la memoria y la identidad de las estructuras históricas. Al mismo tiempo, introduce una perspectiva contemporánea que responde a las necesidades urgentes del paisaje urbano actual.




