El concreto es un símbolo importante de um período de gran reconocimiento de la arquitectura brasileña y, hasta el día de hoy, sigue sendo uno de los materiales preferidos por profesionales del área que buscan explorar la flexibilidad y expresividad que su uso otorga a los proyectos. Si bien suele asociarse sobre todo a la estructura de las edificaciones, el concreto puede destacar como protagonista por su materialidad, temperatura, colores y otros aspectos que trascienden sus cualidades estructurales. Al dejarse visto, el concreto imprime un carácter distintivo en las áreas internas de las obras, dialogando con los demás elementos que componen la atmósfera de las propuestas.
Una de las herramientas de selección más emblemáticas para proyectos de arquitectura y urbanismo en Brasil son los concursos. Consolidados en la cultura arquitectónica del país, establecen, por un lado, un escenario de estímulo, oportunidad y dinamismo, tanto para la práctica como para el debate de ideas, una condición fundamental para reafirmar el sentido democrático y horizontal en la selección de las propuestas ganadoras. Por otro lado, son objeto de un acalorado debate debido a la forma en que se han venido desarrollando, los métodos de evaluación y, sobre todo, por premiar propuestas que, con frecuencia, reiteram un tipo de arquitectura ligada a un vocabulario formal moderno, relegando aquellas propuestas que buscan algún tipo de renovación del ideario formal.
Las medidas restrictivas y de aislamiento tomadas por diversos países del mundo para hacer frente al COVID-19 no sólo han alterado los aspectos sociales de nuestras ciudades. El hábito de visitar museos y exposiciones también tuvo que ser interrumpido y, aunque la experiencia de estar físicamente frente a una obra representa una oportunidad irreemplazable para involucrarnos más profundamente con los artistas, la posibilidad de visitar tanto las colecciones como los edificios culturales que las contienen de manera virtual nos permite llenar el tiempo de ocio en nuestra nueva vida cotidiana. Las visitas online también son relevantes en cuanto posibilitan el acceso al arte y la cultura de una manera más amplia y fácil. También pueden ser un estímulo para aquellos que no están acostumbrados a este tipo de actividad, de manera que despierten nuevos intereses y, tras el período de confinamiento, habiliten una participación activa de más ciudadanos en los circuitos artísticos y culturales de las ciudades.
Los componentes estructurales pueden ser actores importantes en proyectos arquitectónicos y contribuir a establecer una comprensión de cómo se organizan y distribuyen los esfuerzos intrínsecos a las construcciones. Los puntales son un ejemplo recurrente de esta posibilidad: subvierten la lógica de la sustentación mediante apoyos y forman conjuntos estables a partir de la tracción, creando una sensación, al mismo tiempo, de fuerza y ligereza en las obras.
Este tipo de elemento está presente en varios tipos de escalas de construcción, desde los cables de acero de los más grandes e imponentes puentes colgantes, hasta los tensores de techo residenciales. Seleccionamos un conjunto de casas brasileñas que usan este componente estructural delicado y potente de diferentes maneras, que sirven como una demostración de la versatilidad de sus posibles usos.
Algunas obras consagradas de la arquitectura son reconocidas por sus detalles o por elementos específicos pensados con tal cuidado e inventiva que se convierten en la referencia inmediata que nos viene a la mente al pensar en estos proyectos.
Uno de estos elementos que frecuentemente asume el protagonismo en los proyectos es la escalera, presente en clásicos como el Solar do Unhão de Lina Bo Bardi —con su singular escalera de madera que organiza todo el espacio libre y define la escala de la estructura— o la icónica escalera helicoidal del Palacio de Itamaraty, diseñada por Oscar Niemeyer con las curvas precisas que caracterizan su obra.
El diseño de interiores es una parte fundamental del entorno y complementa las virtudes arquitectónicas de un proyecto residencial. Se puede reiterar o subvertir aspectos de las construcciones, crear narrativas propias dentro de los entornos y calificar los espacios habitables de manera definitiva. Ya sea en renovaciones o proyectos que comenzaron desde cero, pensar en los interiores implica comprender los usos y la dinámica de quienes ocuparán los espacios y abordar el enfoque de la arquitectura a escala diaria en su forma más íntima en el caso de los programas de vivienda.
El diseño de proyectos residenciales se enfrenta constantemente al desafío de pensar cómo enriquecer la vida cotidiana de quienes habitarán diariamente los espacios proyectados. La idea de subvertir radicalmente el programa habitacional encuentra su límite, justamente, en el contacto con el día a día, con las actividades y dinámicas prácticas del hogar, y con la prolongada permanencia de las personas usuarias. Por este motivo, la innovación y la creatividad en estos casos suelen materializarse en los detalles, en las articulaciones entre habitaciones, en los puntos de interés, en el mobiliario y en la manera de concebir el diseño interior para que resulte agradable y adecuado para sus habitantes.
Una de las maneras de crear puntos de sorpresa y romper con la monotonía de un programa residencial estándar es el uso de colores de forma estratégica y puntual en los ambientes interiores. Vincular elementos arquitectónicos como vigas, columnas, pisos, chimeneas, paneles o armarios con tonos que contrasten entre sí establece una nueva lectura para componentes tradicionales, transformando la percepción de los espacios internos de manera innovadora. A continuación, presentamos una selección de proyectos brasileños que exploran el uso de este recurso en sus propuestas de diseño interior.
Los conceptos de reutilización y reciclado adquieren una extrema relevancia en los contextos vinculados a la construcción civil, especialmente si se considera el enorme consumo de energía y la cantidad de desechos que se producen al llevar adelante los procesos necesarios para la materialización de una obra de arquitectura. Los elementos constructivos formados a partir de la reutilización de objetos y materiales antiguos –que han sido reestructurados para cumplir una nueva función- representan una oportunidad única para que los diseñadores se involucren con los procesos de reciclado y la industria constructiva emprenda un camino hacia un futuro más sostenible y responsable.
Las Exposiciones Internacionales tienen su origen en el siglo XIX, cuando en Londres (1851), bajo el título de Gran Exposición de los Trabajos de la Industria de Todas las Naciones, se reunió un conjunto de productos manufacturados de diversas naciones en un esfuerzo por servir de vitrina para los avances de la técnica y, más tarde, de la industria, en un momento de convergencia e intercambio de las iniciativas de las diversas partes del mundo.
Desde 1992, a raíz de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, el 8 de junio celebramos el Día Mundial de los Océanos, una forma de reconocimiento y tributo al mar y a todo lo que ofrece, desde sus recursos hasta su potencia como hito en el paisaje. En lo que respecta a la arquitectura, los proyectos que lidian con la presencia de este plano infinito de agua tienen la oportunidad de dialogar directamente con uno de los elementos más fuertes y expresivos de la naturaleza.
Cuando se concibe la arquitectura como una herramienta de impacto en la vida pública, existe un vasto precedente de casos por analizar; entre ellos, sin duda, se incluye la historia del acercamiento de los/las arquitectos/as al Estado en diversos contextos. Desde ejemplos categóricos, como la formulación del diseño urbanístico y arquitectónico para Brasilia, hasta demostraciones más contemporáneas de las virtudes de este tipo de sinergia, la vocación pública del proyecto se manifiesta en su forma más explícita en esta clase de programas. El diseño de proyectos con tal connotación también debe confrontar el hecho de que su cliente no reúne las demandas tradicionales de un encargo privado, sino la representación de los intereses colectivos y las buenas prácticas de gestión de la dimensión pública. Esto constituye una gran oportunidad para que los/las profesionales del campo planteen maneras efectivas de nutrir y consolidar los valores democráticos en la sociedad.
La noción de situación de emergencia abarca una serie de escenarios contemporáneos que van desde desastres naturales hasta situaciones de extrema pobreza o aislamiento por conflictos sociales y políticos. En todos los casos, la suspensión de la normalidad y el afloramiento de las necesidades más básicas para mantener una calidad de vida digna se convierten en el motor para idear alternativas de diseño rápidas y eficientes que ofrezcan una respuesta a este tipo de situaciones de urgencia.
La incorporación de nuevas tecnologías en los diseños arquitectónicos ha expandido las posibilidades de diseño en los últimos años. La automatización en los procesos de construcción se puede utilizar tanto en estrategias urbanas a gran escala, como en demandas de menor escala, como en la construcción de residencias. Una de las formas más recientes en que la tecnología se ha integrado en el diseño de los lugares de trabajo es mediante la incorporación de inteligencia artificial, que utiliza datos que pueden "enseñar" a las máquinas cómo trabajar en diferentes niveles de autonomía.
La digitalización de los medios de producción y los recursos tecnológicos vinculados al desarrollo de herramientas cada vez más sofisticadas impactan directamente en la práctica contemporánea de la arquitectura y el urbanismo. Pensar las ciudades y los edificios desde el enfoque digital abre grandes posibilidades de innovación en términos de diseño, optimización de recursos y procesos, mejora del rendimiento y seguimiento para el mantenimiento de las obras, entre otros aspectos. Actualmente existe una gran variedad de herramientas disponibles, que van desde la inteligencia artificial hasta la impresión 3D, pasando por diversos recursos que alteran los paradigmas de la profesión y exigen una nueva postura a la hora de diseñar.
Considerar el contexto en el que se insertará un proyecto es una parte esencial del ejercicio de la arquitectura, ya sea incorporando o negando los elementos preexistentes o teniendo en cuenta las condicionantes propias del entorno en las propuestas. Entender lo que nos rodea como una influencia directa en las decisiones de diseño y la organización del espacio va más allá de simplemente considerar la ventilación natural, la orientación o las vistas, se trata de ver estas condiciones como agentes activos en los proyectos, es decir, como coautores de la arquitectura.
Los casos en los que esta práctica se vuelve más notable son, probablemente, aquellos proyectos en los cuales se le adjudica a la naturaleza un papel protagonista. Esta postura es adoptada por ciertas oficinas, representando una idea central para el diseño de los espacios arquitectónicos.
Aunque la multidisciplinariedad es una de las virtudes más interesantes en la formación de los/las arquitectos/as y urbanistas, puede confundirse con cierta imprecisión y desviaciones respecto a la comprensión de las posibilidades prácticas de la profesión cuando se interpreta de forma genérica. De vez en cuando, es importante reiterar las particularidades del amplio espectro que la palabra "proyecto" supone para este campo, ya que son estas las que producen tipos de conocimiento específicos y nichos que pueden y deben ser ocupados por los/las arquitectos/as.
El pensamiento arquitectónico en relación con las obras de infraestructura tiende, por lo general, a centrar su reflexión en cuestiones relativas a la implantación, la organización de flujos, la dinamización y la correcta articulación de su uso, dado que suelen ser proyectos vinculados a un gran contingente de personas y múltiples usos simultáneos. Si bien la gran escala es sin duda un norte inevitable para este tipo de programas, en ciertos casos, pensar en formas de ambientar las áreas internas de estas construcciones es una demanda de igual importancia; sobre todo en tipologías como los aeropuertos, donde la espera y la pausa son actividades continuas e impuestas a prácticamente todas las personas usuarias.
Uno de los ejes centrales del pensamiento urbanístico es, e históricamente ha sido, la planificación de los grandes equipamientos e infraestructuras de transporte en las ciudades. Se trata de proyectos que abordan una diversidad de aspectos de un programa que, por lo general, responde a demandas colectivas en el espacio público y que, por lo tanto, suelen ser construcciones a gran escala diseñadas para albergar importantes flujos de circulación y funcionar como verdaderos articuladores de las formas de desplazarse en el espacio urbano.