A veces, ciertos elementos puntuales adquieren un gran protagonismo en los proyectos de arquitectura, ya sea por la escala que asumen o por la posibilidad de exploración creativa que representan para el ejercicio de quienes diseñan. Las piscinas son un excelente ejemplo de este tipo de elementos, ya que su condición de cuerpo de agua genera respuestas muy diversas según su implantación en las obras. Pueden ocupar espacios interiores o exteriores, adoptar los más variados diseños, incorporar revestimientos que aportan color a los espacios, además de ser un gran atractivo de uso colectivo en los proyectos.
Entre los diversos programas en los que se desempeña la práctica de la arquitectura y el urbanismo, tal vez los proyectos para espacios públicos sean los que más estimulan a los/las profesionales a concentrar una carga discursiva que convoca a toda la multidisciplinariedad característica del oficio. Proponer el diseño de espacios que serán utilizados y apropiados por la vida cotidiana pública refleja los ideales y las reflexiones sobre cómo los/las arquitectos/as imaginan que debe ser la vida en las ciudades, y abre espacio para la discusión colectiva sobre este tema.
El color puede ser un elemento que contribuye enormemente a la calidad de los proyectos de arquitectura. Su uso eficiente puede transformar por completo la atmósfera de los ambientes interiores y exteriores, señalar usos específicos en espacios con características diferentes, resignificar habitaciones y destacar elementos arquitectónicos. Este ha demostrado ser un recurso de gran éxito, que incluso se ha convertido en el sello distintivo de importantes figuras de la arquitectura, como es el caso de los mexicanos Luis Barragán y Ricardo Legorreta.
El cobogó es un elemento ampliamente difundido en la cultura arquitectónica brasileña. Su origen y nombre se remontan a los creadores de esta pieza que contribuye tanto a filtrar la luz natural y la ventilación, como a aportar ritmo y ligereza a las fachadas y divisiones interiores. Amadeu Oliveira Coimbra, Ernest August Boeckmann y Antônio de Góis son los ingenieros que, a principios del siglo XX, mientras trabajaban en Recife, idearon este tipo de elemento calado.
La gentrificación ha sido uno de los principales puntos de debate sobre el proyecto que pretende transformar el Minhocão en un parque lineal. Imagen: Felipe Rodrigues
Los procesos de transformación y desarrollo de las ciudades a menudo pueden acarrear efectos colaterales o imprevistos cuando el carácter de estos movimientos es autónomo y no planificado. Estos resultados no siempre são positivos y pueden desencadenar fenómenos como la gentrificación, la cual puede convertirse en un verdadero problema social, perjudicando directamente a la población de menores ingresos. Sin embargo, también es evidente que algunas transformaciones habitualmente relacionadas con este fenómeno pueden suponer mejoras y la reactivación de espacios subutilizados en los centros urbanos, y el límite entre este escenario como una virtud o un problema es un tema de debate constante entre arquitectos/as y urbanistas.
La palabra española medianera tiene un significado que, en portugués, podría traducirse como “empena cega”; sin embargo, su sentido en la lengua hispana adquiere una dimensión cultural y de vivencia urbana al pensarse en términos locales. Este elemento arquitectónico que, al mismo tiempo, parece separar y vincular lotes vecinos de manera tan marcada, es recurrente en ciudades de América colonizadas por España. En el caso argentino, la ciudad de Buenos Aires se consolidó a partir de los preceptos de quienes llegaron al territorio con las reglas de la cuadrícula y el rigor de la organización ortogonal, y se desarrolló dentro de esa lógica que llega hasta nuestros días en una situación urbana recurrentemente marcada por la presencia de estos elementos duros y aparentemente ineludibles que son las medianeras.
Una casa probablemente de la década de los 50, com tendedero cerca del lavadero de tres bocas, baño de azulejos grandes cubiertos de alfombras y cocina llena de comida. Una casa de una família de clase media en Barretos, en el interior del estado de São Paulo. Una casa que figura como protagonista en la narrativa propuesta por el trabajo "Maria, José e menino" de la fotógrafa paulistana Marina Schiesari.
Las Exposiciones Internacionales tienen su origen en el siglo XIX, cuando en Londres (1851), bajo el título de Gran Exposición de los Trabajos de la Industria de Todas las Naciones, se reunió un conjunto de productos manufacturados de diversas naciones en un esfuerzo por servir de vitrina para los avances de la técnica y, más tarde, de la industria, en un momento de convergencia e intercambio de las iniciativas de las diversas partes del mundo.
Muchas de las soluciones de diseño más interesantes surgen de las condiciones del lugar donde se construyen, ya sea por el clima, la disponibilidad de materiales y mano de obra, las técnicas constructivas y, sobre todo, por la manera en que estos criterios se plantean en el contexto tan específico del lote en el que se ubican. El terreno es, por excelencia, el espacio para poner en práctica estas estrategias, y ante ciudades con parcelas cada vez más reducidas, construir en espacios estrechos se convierte en una realidad recurrente.
En el universo de la arquitectura, es habitual que las soluciones técnicas vinculadas al confort de los ambientes se transformen en recursos expresivos o detalles únicos en los proyectos. Este es el caso de los espejos de agua, dispositivos que contribuyen ampliamente a los parámetros de confort térmico en los edificios y que, al mismo tiempo, funcionan como elementos de interés estético que crean situaciones sorprendentes allí donde se aplican.
Las repercusiones e influencias de la arquitectura moderna visibles en la producción contemporánea suelen estar vinculadas al empleo de las directrices establecidas por los cinco puntos de la arquitectura de Le Corbusier. A pesar de ser ampliamente conocidos y debatidos desde hace años, estos puntos siguen siendo revisitados y replanteados en proyectos de diversos lugares, contribuyendo a la creación de edificios interesantes en los más variados programas de uso.
A pesar de su aparente delicadeza, se trata de un material muy resistente, que en algunas circunstancias es incluso llamado "acero vegetal". Su uso en la construcción residencial es recurrente y su comportamiento estructural funciona de manera similar al de los metales, pudiendo trabajar a compresión y tracción cuando se calcula adecuadamente. Además, el bambú puede ser protagonista en las edificaciones, pero también aparece en sistemas que combinan este material con tierra, concreto e incluso vidrio. Seleccionamos aquí algunos ejemplos de casas en Brasil que aprovechan las virtudes técnicas y estéticas de este material con tan alto potencial de uso.
En el ámbito de la arquitectura y la ingeniería, el término "luz" designa la distancia entre dos apoyos en una estructura; por lo general, se refiere al espacio ininterrumpido entre las columnas de la trama de soporte de los edificios. Algunas luces notables se han vuelto célebres por sus impresionantes dimensiones, sobre todo en programas públicos, como es el caso del MASP de Lina Bo Bardi e do MuBE de Paulo Mendes da Rocha, ambos en São Paulo. Sin embargo, las grandes luces estructurales pueden aportar una enorme generosidade espacial y libertad visual en cualquier tipo de proyecto, incluso en aquellos de menor escala.
En proyectos residenciales, los elementos de confort ambiental son fundamentales para la concepción de propuestas que establezcan un sentido de calidez, acogida y pertenencia en un lugar protegido y seguro. La iluminación es, tal vez, el aspecto más importante en la conformación de este conjunto, ya que es capaz de señalar usos específicos en los ambientes interiores y exteriores de las viviendas, establecer funciones de uso práctico o de relajación, y destacar elementos arquitectónicos que aportan un gran valor a las obras.
En el debate de la arquitectura, se discute ampliamente sobre la influencia del medio donde se inserta el edificio, ya sea mediante la incorporación de elementos del entorno durante el proceso de diseño, o bien por la negación o superación de las características indeseadas de dichos lugares. Algunas situaciones evidencian más esta negociación que otras, sobre todo cuando el entorno natural es dominante. En estos casos, se observa constantemente la confrontación entre la preexistencia natural y las intervenciones humanas, así como las formas posibles de alcanzar la armonía entre ambas.
Desde el ámbito doméstico hasta la infraestructura pública, la biblioteca es un tipo de programa arquitectônico que aborda diversas especificidades debido a sus funciones básicas: preservar libros y publicaciones, y servir como espacio para la lectura, el estudio y la investigación. Independientemente de la escala, las bibliotecas deben ser eficientes en el manejo de las condiciones naturales de iluminación y ventilación, ya que a menudo combinan funciones de recreación y trabajo que exigen distintas cualidades de confort ambiental.
Una de las constantes al diseñar residencias es la reflexión sobre cómo establecer divisiones entre ambientes, o delimitar sectores a partir de los usos y dinámicas del día a día sin comprometer la calidad espacial de la construcción. Este tipo de ejercicio forma parte de la práctica arquitectónica en general; sin embargo, al considerar proyectos residenciales —sobre todo casas—, la búsqueda de recursos de confort, como luz y ventilación naturales, control de ruido y privacidad, adquiere capas de complejidad vinculadas a la multiplicidad de situaciones que una vivienda debe albergar.
Las transformaciones en el modelo de producción de la construcción civil propuestas históricamente por los movimientos de vivienda en los *mutirones* autogestionados en Brasil, en relación con los modos de producción del mercado, no se limitan a la mano de obra responsable de llevar a cabo la construcción; es decir, no se trata únicamente de un intercambio de trabajo asalariado por un trabajo comunitario desmercantilizado. Las innovaciones abarcan diversas esferas, desde el diseño arquitectónico —concebido desde una perspectiva colectiva y como un bien común que sitúa a quien participa de la autoconstrucción como "autor/a, productor/a y futuro/a usuario/a"— hasta el modo de producción en el cual, a diferencia del modelo tradicional, “no es posible aumentar la productividad a través de la ampliación de la explotación, con precarización, horas extras, despidos, sino únicamente a través de la invención de nuevos procedimientos y técnicas constructivas”. Este tema es motivo de debate para muchos/as arquitectos/as, tanto en el campo teórico como en la experimentación y la práctica, donde la obra se convierte en el escenario de un esfuerzo por la racionalización, la optimización y la horizontalidad en los procesos.