Priorizar a las personas y al planeta en la edificación y el desarrollo inmobiliario ya no se considera solo un mandato ético, sino un enfoque altamente rentable. Las cambiantes exigencias del mercado, las normativas urbanas y los reglamentos, junto con el énfasis en los factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés), están redefiniendo el significado del desarrollo exitoso en el siglo XXI.
En Toronto (Canadá), el proyecto de reconversión del aeropuerto de Downsview, actualmente en curso, pone en práctica esta mentalidad. Mientras que el desarrollo inmobiliario tradicional suele centrarse en maximizar los rendimientos a corto plazo, el proyecto de Downsview ofrece una alternativa holística capaz de generar importantes beneficios a largo plazo, al tiempo que aborda preocupaciones sociales y ambientales más amplias.
En una nación tan diversa como la India, el panorama de la atención médica presenta desafíos complejos y abundantes oportunidades. La infraestructura hospitalaria del país se ha visto cada vez más presionada en términos de accesibilidad, calidad y equidad, sobre todo debido a un crecimiento demográfico exponencial. Mientras el desarrollo urbano se expande en medio de estas limitaciones, los y las profesionales de la arquitectura han logrado posicionar soluciones de diseño innovadoras como mediadoras, logrando también cerrar la brecha entre la calidad y la accesibilidad de la atención médica urbana y rural en la India.
Las ciudades son ecologías complejas donde se entrecruzan los sistemas naturales y la infraestructura urbana. La degradación ambiental ha puesto en evidencia la relación asimbiótica entre los sistemas artificiales y los naturales. En este contexto, surge una nueva economía que valora la interdependencia y la responsabilidad ambiental. Diseñar para una economía circular exige considerar los hábitats humanos no como simples pueblos o ciudades, sino como biorregiones.
El campus universitario posee una tipología espacial distintiva. Establecidos como microciudades, estos entornos autosuficientes están sujetos a sus propias reglas y sistemas. Se diseñan como una desviación de las ciudades que los albergan para permitir el crecimiento y la proliferación del conocimiento al margen del statu quo. Centrados en la transferencia de información, los centros académicos adquieren cada vez mayor relevancia para el urbanismo. Así, los campus y sus ciudades anfitrionas evolucionan imitando mutuamente sus estructuras, lo que genera oportunidades de renovación urbana.
En 1982, en una conferencia sobre construcción de tierra en Tucson, Arizona, una presentación inusual desafió todo lo que los arquitectos/as pensaban saber sobre los recursos rurales. En lugar de centrarse en técnicas de construcción, el presentador, el arquitecto Pliny Fisk III, desplegó una serie de mapas dibujados a mano que revelaron algo extraordinario: Texas rural no era escaso en recursos, como sugiere la sabiduría convencional, sino rico en materiales más allá de la imaginación. Los mapas mostraban ceniza volcánica perfecta para concreto ligero, depósitos de caliche que se extendían a través de vastos territorios y bosques de mezquite que podrían suministrar tanto pisos de madera dura como aislamiento. La revelación redefinió las nociones predominantes de valor en la arquitectura.
Immersive Resilience Garden / Changyeob Lee + Studio ReBuild. Imagen Cortesía de Studio ReBuild
El cañón de hormigón de la calle Degraves en Melbourne fue una vez un austero corredor de servicio en la obscuridad funcional. Hoy, el estrecho pasaje palpita con vida más allá de su famoso café. Las gramíneas nativas caen en cascada de jardineras cuidadosamente ubicadas, mientras que pequeños arbustos crean microclimas frescos. Desafiando los modelos tradicionales de diseño ecológico, enfoques comunitarios sobre la biodiversidad invitan a repensar cómo arquitectos, planificadores y comunidades colaboran para desarrollar futuros urbanos biodiversos.
En India, el ladrillo como material de construcción guarda memoria, significado y modernidad. Desde los ladrillos cocidos alineados de la Civilización del Valle del Indo hasta los intrincados jaalis de ladrillo que decoran hogares, edificios públicos y monumentos, el legado de este material está profundamente arraigado en la identidad arquitectónica del subcontinente. Sin embargo, nadie ha dado forma a la narrativa del ladrillo en la arquitectura moderna india con mayor elocuencia que Laurie Baker.
El futuro de la industria de la arquitectura ofrece innumerables posibilidades, a medida que avanza la investigación en el dominio. Una innovación es la capacidad de que las estructuras se vuelvan acústicamente invisibles, absorban la energía sísmica o recolecten electricidad de los sonidos que las rodean. Cualidades de esta naturaleza pueden ayudar a redefinir la funcionalidad y sostenibilidad de los edificios. Los profesionales de la arquitectura y la ciencia están a la vanguardia de esta creación. Lo que hace esto posible son los metamateriales que podrían ofrecer métodos alternativos para diseñar buenos edificios.
El desarrollo de edificios tradicionales sigue un modelo arriesgado: diseñar, construir a gran escala y esperar que todo funcione como se planeó. Los prototipos de vivienda sostenible invierten este guion creando micro-versiones funcionales de visiones más grandes. Este enfoque metódico permite a los diseñadores experimentar con nuevos materiales, tecnologías y sistemas sin los enormes riesgos financieros y ambientales asociados con el desarrollo a gran escala. Los prototipos de construcción sostenible sirven como laboratorios compactos donde se pueden probar teorías antes de una implementación más amplia.
Las torres de hormigón dominan los horizontes de las ciudades asiáticas y africanas - imponentes edificaciones que encarnan el desarrollo. Con acceso a las herramientas y materiales de la modernidad industrial, el Sur Global se presenta en el escenario mundial exhibiendo su abundancia. Sin embargo, en las profundidades de las ambiciones crecientes, el material de construcción habla de legados coloniales y economías extractivas que resultan en desequilibrios de poder en la esfera geopolítica. Una crisis climática en el horizonte solo intensifica la complicada relación entre los materiales de construcción, las demandas de sostenibilidad y la soberanía de muchos países.
El término "biofilia" evoca comprensiblemente imágenes de edificios envueltos en vegetación e integrados en paisajes naturales. En el discurso arquitectónico moderno, el concepto se ha asociado con la incorporación de áreas verdes en los entornos construidos, sin embargo, tales aplicaciones representan solo una pequeña parte del verdadero alcance del diseño biofílico. Sin duda, la naturaleza juega un papel central en el diseño biofílico. Sin embargo, su influencia se extiende a estrategias a menudo pasadas por alto que involucran la configuración espacial y el patrón ambiental. La biofilia "invisible" frecuentemente conduce a resultados positivos en la salud de los ocupantes, trabajando con un impacto profundo bajo la superficie.
Westmark Lower School / NBBJ. Imagen Cortesía de NBBJ
Los espacios públicos ocupados pueden ser abrumadores. Los aeropuertos, escuelas, estadios y lugares de trabajo presentan entornos con un caos visual que puede ser desorientador y estresante para las personas, especialmente aquellas que son neurodiversas. El bombardeo de estímulos, los movimientos impredecibles y la información visual en competencia pueden crear barreras para el confort de los ocupantes. Se anima regularmente a los arquitectos y arquitectas a crear espacios que reconozcan y honren las diferencias individuales. Diseñar para la neurodiversidad es una forma de defender la inclusividad y extender los principios del diseño universal.
Hacia los inicios de Mongolia, los pastores desmantelan su yurt - una carpa redonda portátil realizada con fieltro o piel de animal - en búsqueda de nuevas tierras donde puedan criar su ganado. No muy lejos está un nómada digital en Bali, preparando su próximo movimiento hacia un espacio de co-living en Ho Chi Minh City. Aunque separados por vastas distancias y divisiones culturales, estos individuos están unidos por un deseo humano atemporal: una búsqueda de movilidad y espacios de vida adaptables. A la luz de los cambios geopolíticos y los estilos de vida emergentes, la demanda de arquitectura residencial flexible se intensifica. En esta era de movilidad aumentada, ¿es suficiente que las personas se muevan solas, o necesitarán los edificios del mañana seguir el mismo camino?
Cuando India obtuvo su independencia en 1947, la nación enfrentó una decisión que determinaría el curso de su futuro arquitectónico: ladrillo o concreto. Una elección aparentemente mundana de material estaba arraigada en una división filosófica más profunda entre dos posibles resultados para el entorno construido de la India postcolonial. Figuras pioneras en la lucha de India por la independencia sostenían puntos de vista opuestos: Mahatma Gandhi abogaba por la artesanía tradicional, mientras que Jawaharlal Nehru abrazaba el Movimiento Moderno. La arquitectura que uno ve en el subcontinente hoy en día es un mosaico de ambas, planteando la pregunta: ¿fue el movimiento moderno en India una imposición extranjera o una importación celebrada?
Las antiguas civilizaciones indias alguna vez prosperaron a lo largo de las orillas de los muchos ríos del país, solidificando una conexión entre el agua y la cultura que perdura hasta el presente. Los ríos han sido parte integral de las diversas comunidades de India, sirviendo como recursos esenciales para la vida diaria y la práctica espiritual. Históricamente, estos cuerpos de agua experimentaron un arraigado sentido de custodia; siendo cuidados colectivamente por las comunidades que dependían de ellos. Hoy en día, la responsabilidad por los ríos se transfiere entre las manos de múltiples partes interesadas, lo que exige un esfuerzo conjunto que reconozca su significado cultural.
La arquitectura tiene poder más allá de la creación de edificios: es una práctica que da forma a cómo las personas viven, interactúan y prosperan dentro de sus comunidades, y también, puede ser una herramienta para la innovación social. A través de la comprensión de los procesos centrados en el ser humano, el diseño participativo y las ciencias sociales, los profesionales pueden abordar desafíos sociales como la soledad, la desigualdad y la salud pública para equipar espacios como vehículos para la equidad y el compromiso social. El papel de la arquitectura en la configuración del futuro de las comunidades es una respuesta directa a las necesidades humanas y al cambio social activado.
Varios países del sur de Asia experimentaron a mediados del siglo XX una catarsis colectiva de dominio colonizador. El período siguiente marcó el comienzo de una era de ideas y filosofías para un nuevo futuro. Durante este tiempo, los arquitectos jugaron un papel decisivo en la creación de estructuras modernistas que definieron las identidades poscoloniales, pospartición y posimperiales de los países. Los arquitectos del sur de Asia utilizaron el diseño como expresión de una visión social de esperanza. A pesar de este éxito en la construcción de la nación, a las mujeres arquitectas no se les atribuye haber dado forma a la historia del sur de Asia.
Durante décadas, la industria de la construcción siguió un ritmo familiar: el diseño venía primero, seguido de los materiales. La necesidad urgente de edificios sostenibles ha hecho añicos esta rutina. De hecho, la selección de materiales ya no es un pensamiento secundario, sino una decisión crítica tomada desde el principio, con el potencial de reducir drásticamente la huella ambiental de un proyecto. Este cambio es aún más crucial dado el apetito de la industria de la construcción por las materias primas: ¡una asombrosa cantidad de 3 mil millones de toneladas extraídas anualmente! Para navegar en este nuevo paisaje, las bibliotecas digitales de materiales y la evaluación basada en datos están emergiendo como herramientas poderosas, creando una cultura donde la materialidad ocupa un lugar central para moldear un entorno construido más sostenible.