
A casi un año del inicio de la pandemia de COVID-19, se empieza a sentir que la vida podría recuperar cierta sensación de normalidad. Con el lento despliegue de vacunas prometedoras en todo el mundo, la atención está dejando de centrarse en lo inmediato para enfocarse en cómo será el futuro, incluyendo el lugar donde las personas desean vivir. Al principio de la pandemia, diversos medios de comunicación aseguraban que las ciudades estaban muertas, que la gente se marchaba de forma permanente en busca de seguridad y bienestar, y que el mercado inmobiliario experimentaría una recuperación larga y lenta para volver al auge de la era prepandémica. Sin embargo, se ha producido un cambio que está ocurriendo rápidamente: la población está regresando a las urbes casi con la misma rapidez con la que se fue.



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