
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
Existe un grado asombroso de complejidad, orden y belleza en el mundo natural. Aun así, y especialmente en el reino de los seres vivos, nada es más complejo de lo estrictamente necesario para asegurar su subsistencia. Cada aspecto del sistema cumple un propósito. De lo contrario, el componente innecesario eventualmente deja de existir en las generaciones futuras. Incluso bajo estas limitaciones de eficiencia energética y de recursos, encontramos una belleza y armonía infinitas en el mundo natural. Contrástese esta "medida justa de complejidad" de la naturaleza con la manera en que muchos profesionales de la arquitectura diseñan edificios en la actualidad. Mientras que la naturaleza es solo tan compleja como necesita serlo, quienes diseñan edificios y paisajes añaden una complejidad excesiva e innecesaria cuando esta no se justifica en absoluto.


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