Mucho antes de convertirse en una cuestión de rendimiento, confort o eficiencia energética, la luz natural es un medio para dotar de presencia a la arquitectura. Revela la textura de un muro, la profundidad de un vano y el paso silencioso del tiempo en el espacio. En obras tan distintas como las de Tadao Ando y Alvar Aalto, la luz diurna se presenta como un material de diseño esencial: en algunos casos, orientando la mirada hacia la contemplación; en otros, haciendo que los espacios se perciban más humanos, acogedores y conectados con la vida cotidiana.
Ganador del Premio a la Mejor Presentación. Imagen cortesía de Buildner Unbuilt Award
En una industria definida por los códigos de edificación, la urgencia climática y las presiones del mercado inmobiliario, el concurso de arquitectura se ha convertido, silenciosamente, en uno de los espacios más generativos de la disciplina. Libres de presupuestos, clientes o normativas urbanas, las propuestas presentadas a concurso permiten a los/las arquitectos/as reflexionar sobre los límites de lo que el entorno construido podría llegar a ser; además, este trabajo especulativo se toma cada vez más en serio como una contribución cultural e intelectual por derecho propio. El premio Buildner's Unbuilt Award, ahora en su segunda edición, es uno de estos esfuerzos, al tratar el proyecto no construido como una plataforma para que profesionales de la arquitectura y el diseño compartan conceptos que desafían los límites e inspiran futuras posibilidades. De este modo, certámenes como este permiten a profesionales y estudiantes de arquitectura exhibir ideas y visiones que, aun sin llegar a construirse, reflejan el espíritu de exploración e ingenio de la disciplina.
El segundo episodio de la serie de podcasts Room For Dreams ofrece una profunda inmersión en cómo la arquitectura puede abrazar el futuro sin perder su alma. Grabado en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 en colaboración con INDX|GLOBAL, este episodio cuenta con la participación de los arquitectos Arun Sharma y Jaskaran Singh para desentrañar el verdadero significado de lo vernáculo digital.
Cuando el edificio original del New Museum, diseñado por SANAA —un apilamiento de cajas opacas desplazadas y envueltas en una piel de malla metálica—, abrió sus puertas en 2007, ya parecía destinado a alguna forma de expansión para aliviar la presión vertical generada por su circulación restringida y su limitada huella. En marzo, el museo presentó su tan esperada ampliación, diseñada por Shohei Shigematsu y Rem Koolhaas, de OMA. El edificio complementario, de líneas angulosas y con un ligero retranqueo, duplica la capacidad de exposición del museo y, al mismo tiempo, reconfigura la relación de la institución con la ciudad y con la estructura original de SANAA, proyectada por Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa.
Durante la apertura para la prensa, Koolhaas describió el proyecto "no simplemente como una extensión, sino como un complemento o contraparte". Más tarde, Shigematsu profundizó en la idea: "Pensamos en diseñar un par compuesto por dos edificios distintos y, sin embargo, estrechamente conectados. Uno es más vertical e introvertido; el otro, más horizontal y extrovertido".
En el Salone del Mobile 2026, MARA presentó su última colección dentro de un stand diseñado por el arquitecto y diseñador italiano Ferruccio Laviani. Concebida como una microabstracción de una arena, la instalación situó al público visitante en el centro de una composición espacial ascendente, donde los productos más recientes de la marca se exhibían en gradas escalonadas.
La propuesta se inspiró en la idea del teatro griego como un espacio de encuentro, intercambio y observación colectiva. El stand planteaba una suerte de paisaje arquitectónico en el que las personas podían sentarse, transitar por el espacio, observar los objetos desde diferentes ángulos e interactuar con la marca de una manera más directa y experiencial.
En muchas ciudades latinoamericanas, los barrios periféricos han tenido históricamente un menor acceso a los recursos que hacen que la vida urbana sea algo más que la mera habitabilidad. La vivienda, el transporte y los servicios públicos suelen ser los indicadores habituales de esa brecha. Sin embargo, existe otra disparidad más difícil de cuantificar: la ausencia de espacios donde las personas puedan reunirse, aprender, descansar y participar en la vida colectiva. Ante la inexistencia de dichos espacios, la ciudad no solo falla en la prestación de un servicio, sino que también omite el reconocimiento de una presencia.
En las últimas décadas, un número creciente de proyectos ha intentado abordar directamente esa carencia. En lugar de centrarse únicamente en la infraestructura física, estas iniciativas apuestan por espacios diseñados para fomentar la educación, la cultura, la recreación y la vida comunitaria, integrando a menudo varias de estas funciones en un solo edificio dentro de vecindarios donde, de otro modo, este tipo de espacios serían limitados.
Entendiendo al juego como transformador social y factor de influencia en la definición del espacio público, la vida urbana se ve atravesada por múltiples sujetos de diferentes edades, culturas, ideologías, aficiones, clases y grupos sociales. Pensar en cómo el juego habita las ciudades es pensar en todas las generaciones, y en la necesidad de construir espacios públicos con equipamientos urbanos pensados para durar y mantenerse a lo largo del tiempo.
El desempeño de las estructuras de juego invita a revisar las diferentes etapas de su ciclo de vida junto a su impacto en la configuración del entorno urbano. Analizar el ciclo de vida de los juegos urbanos implica conocer desde los materiales, durabilidad y mantenimiento, hasta el papel de las certificaciones y las tecnologías aplicadas en su proceso de producción y entornos más conscientes de su impacto en el ambiente.
Con cuarenta y ocho camas psicogeriátricas y sesenta y ocho departamentos accesibles para sillas de ruedas, alojamiento para cuidadores/as informales y espacio para atención médica a domicilio, el edificio De Keyzer se inauguró en Ámsterdam en 2011. Su programa se había concebido íntegramente para personas mayores que requerían asistencia; sin embargo, poco después de su terminación, el inmueble se vendió a un fondo de inversión y los departamentos comenzaron a alquilarse a familias jóvenes con niños/as.
Para los/las arquitectos/as del proyecto, Tom Frantzen y Karel van Eijken, el episodio podría haberse interpretado como un fracaso de previsión. Lejos de ello, se convirtió en una confirmación. "Demostró, con total claridad, que los edificios pueden terminar utilizándose de formas completamente distintas a las previstas originalmente", recuerda Frantzen. La transformación solo fue posible gracias a la amplitud de los departamentos y a que la estructura permitía usos más diversos que los previstos en el programa original. Si el edificio se hubiera diseñado únicamente para su función inicial, el cambio de uso probablemente habría requerido una remodelación destructiva o, en un caso extremo, la demolición.
Quienes se dedican al diseño de interiores se enfrentan a un constante acto de equilibrio entre los parámetros del proyecto, las limitaciones presupuestarias, las exigencias de la clientela y la preservación de la estética del diseño. Los plazos de entrega ajustados ejercen una gran presión cuando la clientela solicita múltiples revisiones. Asimismo, la discrepancia entre planos y renders debilita la entrega de una propuesta de diseño cohesiva. En el competitivo y digitalizado campo de la arquitectura actual, el éxito llega cuando los/las diseñadores/as pueden aportar detalles técnicos desde la etapa conceptual hasta la construcción, aprovechando tecnologías avanzadas y herramientas estratégicas dentro de un único software de modelado.
Cada tres años, el Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) desembarca en una ciudad diferente, bajo un tema definido con años de anticipación. Un rápido mapeo de estas ciudades sede revela un patrón deliberado: a lo largo de las décadas, la UIA ha elegido a propósito una amplia variedad de sedes en todos los continentes, convirtiendo cada edición en una instantánea de lo que importaba en ese lugar específico, en ese preciso momento. El resultado de esta rotación geográfica ha sido un caleidoscopio diverso de diálogos, que analizan la profesión desde innumerables ángulos y la adaptan a los tiempos cambiantes. Sin embargo, 2026 será diferente; por primera vez, la UIA repetirá una ciudad sede: Barcelona, bajo el lema "Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición".
El primer episodio de la serie de podcasts Room For Dreams, producido en colaboración con INDX|GLOBAL, presenta un interesante panel de discusión centrado en materializar el futuro a través de la perspectiva de la arquitectura y el diseño de la India. Grabada en vivo en la Semana del Diseño de Milán 2026 y moderada por Claire Broadka de designboom, la conversación reúne a tres profesionales visionarios de la arquitectura: Rachna Agarwal, custodia de Studio IAAD y Zoera; Vaibhav Dimri, socio fundador de Anagram Architects; y Dinesh Panwar de Urbanscape Architects.
En 2025, el mercado global de salud animal movilizó alrededor de 70.000 millones de dólares, y se proyecta que esta cifra se duplique para 2033. Detrás de este número, sin embargo, ocurre también una transformación silenciosa en el espacio construido, siendo el hospital veterinario un claro ejemplo de ello. Este programa, que durante décadas ocupó la parte trasera de clínicas improvisadas y anexos de tiendas de mascotas, ha ido adquiriendo un lenguaje y una identidad propios. Es la consolidación arquitectónica de un vínculo que ya supera los 15.000 años.
Bread & Heart Festival 2026. Imagen cortesía de Bread & Heart Festival
Algo ha estado ocurriendo en Tirana para lo cual el mundo de la arquitectura aún no ha encontrado el lenguaje adecuado. En el lapso de unos pocos años, una ciudad de menos de un millón de habitantes en uno de los países menos conocidos de Europa se ha convertido en el escenario de una extraordinaria concentración de ambición arquitectónica; un lugar donde oficinas que rara vez trabajan en la misma ciudad, y mucho menos en la misma década, están construyendo de manera simultánea, y donde las preguntas que preocupan a la arquitectura contemporánea parecen plantearse con una urgencia inusual.
La segunda edición del Festival Bread & Heart, celebrado en Tirana del 3 al 5 de junio, reunió a más de doscientos/as arquitectos/as, planificadores/as urbanos/as, desarrolladores/as y profesionales de Europa, América, Asia y otras regiones para debatir sobre "Paisajes de abundancia" (Landscapes of Abundance), un tema organizado en torno a la premisa curatorial de pasar del retrato al paisaje, del edificio individual al territorio en su conjunto. El foro que convocó sería difícil de replicar en cualquier otra fecha del calendario arquitectónico: Francis Kéré, Jeanne Gang, Sumayya Vally, Pierre de Meuron, Bjarke Ingels, Reinier de Graaf, Stefano Boeri, Kersten Geers, Benedetta Tagliabue y Ma Yansong, entre otros/as.
Bajo el lema Common Ground, la edición 2026 de la ICFF reunió a la comunidad internacional del diseño en torno a un enfoque compartido en el trabajo artesanal y la innovación. Del 17 al 19 de mayo de 2026, la ICFF (International Contemporary Furniture Fair) regresó al Javits Center para una edición histórica que celebró a la comunidad global del diseño en el marco de NYCxDESIGN.
Desde la iluminación y los materiales hasta los colores, las texturas y las formas, cada decisión de diseño moldea la manera en que las personas perciben, experimentan e interactúan con la arquitectura. En los interiores contemporáneos, estas elecciones ya no se entienden como meramente estéticas o funcionales, sino que influyen en el confort, el comportamiento, el estado de ánimo e incluso en la forma en que las personas usuarias evalúan la calidad de un espacio. El diseño de baños, en particular, crea actualmente entornos cuidadosamente curados y con una identidad definida, donde cada elemento contribuye a la experiencia espacial global.
¿Cómo influye el diseño de baños en las emociones de las personas usuarias? ¿Qué intervenciones o innovaciones técnicas pueden transformar la experiencia de las personas usuarias finales?
Existe una forma tradicional de narrar la historia de la arquitectura y la alimentación. Comienza con la decisión humana de cultivar, almacenar, distribuir y consumir, y termina con la edificación producida por esa decisión. En esta versión de los hechos, el alimento es el pretexto y la arquitectura, la respuesta.
Sin embargo, ¿qué pasaría si la historia fuera distinta? ¿Y si el tomate construyó Almería? ¿Y si el bacalao rediseñó el Atlántico Norte? ¿Y si la soya está, en este preciso momento, construyendo un puerto en Santos y demoliendo simultáneamente un bosque en el Cerrado, sin que nadie se lo haya advertido a los/las arquitectos/as? Se trata de descripciones de procesos ya concluidos, o en marcha, que han producido algunos de los paisajes contemporáneos de mayor impacto espacial. Gran parte del entorno construido está moldeado por las presiones, los metabolismos y las ambiciones territoriales de lo que comemos. En este escenario, la arquitectura suele ser menos un proyecto que una consecuencia, y la disciplina ha estado contando su propia historia al revés.
Perros callejeros en Estambul. Imagen de istanbulphotos, vía Shutterstock
La arquitectura sigue dibujando las ciudades como si la humanidad las ocupara en solitario. Los planos trazan rutas de circulación, los mapas de zonificación asignan funciones y los edificios se evalúan en función del confort, la seguridad y la eficiencia humana. Sin embargo, recorrer las ciudades de la India y el suroeste de Asia revela una realidad mucho más compleja. Los perros duermen bajo los puestos de los mercados, los monos se desplazan por los tejados, las aves anidan en las torres de los templos y en las fachadas de las mezquitas, y los insectos polinizan paisajes urbanos ocultos a plena vista. Estas especies están entretejidas en la vida urbana cotidiana con la misma constancia que la población humana. Calles, patios, techos, sistemas de drenaje, mercados y lotes baldíos ya están ocupados por múltiples especies de forma simultánea. El pensamiento arquitectónico, por su parte, ha tardado más en asimilar esta realidad.
Concepto: Vivir y trabajar en la Luna. Imagen cortesía de la NASA
Tras el retorno de Artemis II a la Tierra, la NASA dio a conocer un nuevo plan por fases para establecer una base lunar. Aunque la mayor parte de la atención de los medios se centró en los cohetes, los presupuestos y la competencia geopolítica, una pregunta más silenciosa quedaba flotando para la comunidad de la arquitectura en un segundo plano: ¿cómo puede un ser humano vivir realmente en la superficie de la Luna, y por cuánto tiempo? El establecimiento de una presencia humana permanente en la Luna marca un cambio fundamental en la exploración espacial que exige un nuevo paradigma arquitectónico. En su presentación, representantes de la NASA sugirieron que la estrategia se alejará de los entornos altamente limitados y dependientes de vehículos para avanzar hacia estructuras autónomas, adaptables al sitio y, eventualmente, habitables de forma permanente.
¿Quién tiene derecho a la ciudad? Los escritos de Henri Lefebvre cuestionan las estructuras que controlan el espacio urbano y, en su lugar, sitúan a la ciudadanía en el centro de la toma de decisiones. Sus ideas han influido en la práctica de la arquitectura y el diseño urbano, impulsando la participación comunitaria y el codiseño. Estos han sido algunos de los temas más destacados en Utopian Hours 2026, el festival de hacer ciudad, cuya primera parte se celebró en la ciudad neerlandesa de Rotterdam para conmemorar su décima edición.
Soporte oculto para vigas - CBH. Image Cortesía de Simpson Strong Tie
En el campo de la arquitectura, la madera ha sido uno de los primeros materiales utilizados por los seres humanos en la construcción, evolucionando y enfrentándose a varios desafíos con los años. Desde la incorporación de nuevas tecnologías en procesos de producción industrial hasta técnicas y materiales ancestrales reinterpretados de forma contemporánea, la construcción en madera continúa despertando interés entre profesionales de la arquitectura y el diseño. Más allá de su versatilidad, resistencia, apariencia y sostenibilidad, la madera contralaminada, conocida como CLT, expone un escenario con futuro en la industria.
A medida que continúa el recorrido por las ciudades de la Copa Mundial de la FIFA 2026, nos trasladamos a la que actualmente es la ciudad más habitable de Norteamérica: Vancouver. Apodada "la ciudad de cristal" por el artista Douglas Coupland —quien hacía referencia a la dominante estética de acero y vidrio del centro de la ciudad—, la urbe cuenta en realidad con una arquitectura diversa, que va desde edificios de estilo eduardiano del siglo XX hasta singulares obras modernas del siglo XXI.
Vancouver es conocida por su excelente calidad de vida y su acceso a la naturaleza. Si bien esto tiene un precio, la ciudad ofrece servicios de alta calidad y amplios espacios públicos y recreativos, algo que se refleja claramente en su arquitectura. Destacan diversos edificios de oficinas e institucionales reconvertidos que han cobrado una segunda vida como espacios públicos y de hospitalidad.
Bahía Privada Gokce Gemile, Turquía. Imagen cortesía de Gokce Gemile Private Bay
Los paisajes costeros a menudo determinan mucho más que las vistas. Las pendientes pronunciadas, las formaciones rocosas fragmentadas, la vegetación densa, las calas ocultas y la accesibilidad limitada pueden definir cómo se desarrollan la privacidad, el movimiento y la ocupación antes de que la arquitectura intervenga en el lugar. Su proximidad al agua y el clima hacen que los territorios costeros sean sumamente codiciados para la habitabilidad; sin embargo, su sensibilidad ecológica y su geografía limitada suelen presionar la manera en que se desarrolla el territorio. A diferencia de las ciudades, donde la densidad puede fomentar la caminabilidad, la infraestructura y la vida urbana colectiva, los territorios costeros operan a través de relaciones más frágiles entre la tierra, la vegetación y el agua.
A lo largo de muchas costas, el desarrollo tiende a priorizar la visibilidad y la proximidad al mar, organizando el suelo mediante una ocupación concentrada y redes de circulación extendidas. No obstante, ciertos sitios pueden orientar hacia otro enfoque en el que la geografía misma se convierte en la fuerza organizadora principal. ¿Cómo puede la arquitectura ocupar un paisaje sin disolver las cualidades que hacen que el lugar sea único? Situado en una península aislada a lo largo de la costa mediterránea de Turquía, Gokce Gemile Private Bay explora esta interrogante a través de un enfoque arquitectónico de baja densidad moldeado por la geografía, el acceso controlado y la distancia espacial.