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En los últimos años, diversos movimientos tanto en Brasil como en otros países han prestado un gran servicio a la sociedad al reiterar la necesidad de ocupar los espacios públicos de las ciudades para reivindicar calidad y libertad de uso de los bienes colectivos. A modo de ejemplo, en Brasil destaca el Movimiento Ocupe Estelita en Recife que, a través de una lucha frente a la creciente especulación inmobiliaria en la región, confrontó las lógicas mercantilistas de un diseño urbano agresivo en las márgenes del Capibaribe. A partir de casos como este, en una entrevista con la organización Fora, el profesor, crítico y curador Guilherme Wisnik abordó la cuestión del espacio público como un espacio de conflicto.
Desde una perspectiva que plantea el conflicto como una virtud al evidenciar la diversidad y la pluralidad en su intento de convivencia en la ciudad, Wisnik señala la disputa por los espacios públicos como un síntoma de la relevancia de este debate en el ámbito de la planificación. Para él, la dimensión de este tipo de espacios debe pensarse como un "teatro de mediación de las diferencias".

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