
Que el turismo de masas genera grandes inconvenientes para la población local, beneficia a grandes grupos empresariales en detrimento de los pequeños emprendedores y causa estragos que pueden desvirtuar justamente aquello que hace atractivo a un lugar, ya lo sabemos. Sin embargo, también es preciso admitir que el turismo genera empleo, incrementa los ingresos, estimula nuevos negocios y mejora la calidad urbana en muchos aspectos, a través de la revitalización urbana, la mejora de la infraestructura y la construcción de equipamientos culturales, por ejemplo.
Lisboa experimenta desde hace algunos años un auge turístico que presenta estas dos vertientes. La ciudad ha cambiado, sin duda. Las rehabilitaciones urbanas han dado nueva vida a las zonas deterioradas, mediante la revitalización de espacios públicos e inversiones en la recuperación y adecuación (retrofit) de edificios que, de otro modo, en muchos casos habrían estado condenados a la ruina. Se han construido nuevos equipamientos culturales, como el Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología - MAAT, diseñado por la arquitecta británica Amanda Levete, y el nuevo Museo de los Carruajes de Paulo Mendes da Rocha, en colaboración con las oficinas MMBB arquitetos y Bak Gordon Arquitetos.































