
Los edificios diseñados para superponer historias y memorias, evocar un sentido de aspiración, definir narrativas culturales y construir una identidad nacional siempre serán importantes en toda sociedad. Cuando las edificaciones tienen este poder para moldear comunidades, impactar en la imagen de una ciudad y cambiar el rumbo del crecimiento socioeconómico, entonces pueden identificarse como icónicas. Aunque el término “icónico” es subjetivo, es un concepto que desafía los límites de la arquitectura en cualquier contexto: exige originalidad espacial, propone tecnologías de materiales innovadoras y requiere una inversión socioeconómica radical para materializarse.
No obstante, dado que las economías de los países en desarrollo en el Sur Global no siempre pueden satisfacer los requerimientos de estas estructuras arquitectónicas, ¿existe un modelo socioeconómico más adecuado para las obras monumentales en este contexto? ¿Pueden aplicarse los principios incrementales de pequeños cambios adaptativos y crecimiento a la aspiración icónica definida de esta arquitectura?







