
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
Han pasado unos 200 años desde que la École des Beaux-Arts de París creó la arquitectura como disciplina académica y, por ende, como profesión. El papel central de el/la arquitecto/a como agente definitorio de la creación trascendió al del maestro de obras, un rol que definía a quienes diseñaban edificios no como expertos o celebridades, sino como custodios de las tradiciones constructivas.

