Sentí que era lo correcto

Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.

Las firmas de arquitectura no suelen hacer historia en el ámbito laboral, pero eso fue lo que ocurrió a principios de este mes cuando el personal de Bernheimer Architecture acordó formar un sindicato. Es un hecho inédito para la industria y llega seis meses después de un intento fallido de sindicalización en SHoP. La iniciativa se llevó a cabo bajo el auspicio de la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales en colaboración con Architectural Workers United (AWU), un grupo de organización de base. Está por verse si esto conducirá a otros esfuerzos exitosos, pero representa claramente un paso adelante para el sector laboral en la arquitectura. Según Curbed, AWU "actualmente mantiene conversaciones con hasta otras diez firmas en Nueva York".

El acuerdo en Bernheimer resulta interesante por dos razones: el tamaño de la firma —Bernheimer Architecture cuenta con solo 22 personas en su equipo, mientras que SHoP tiene al menos seis veces esa cantidad— y su aparente receptividad a la idea misma de un sindicato. La semana pasada me puse en contacto con Andrew Bernheimer, fundador y director de la firma, para conocer su perspectiva única sobre los acontecimientos en su oficina. Conversamos sobre cómo se desarrolló el proceso, por qué ocurrió en una firma donde las quejas del personal son mínimas y qué significa esto para el futuro de la arquitectura.

MCP: Martin C. Pedersen
AB: Andrew Bernheimer

MCP: Cuéntame la historia detrás de cómo se logró la sindicalización y cómo fue el proceso internamente.

AB: En junio me notificaron que el personal se había organizado y solicitaba el reconocimiento voluntario del sindicato. Hasta ese momento, yo no estaba al tanto. No me involucraron porque no era necesario ni adecuado que lo hicieran en esa etapa del proceso. Me enteré de que se estaban organizando en el momento exacto en que estuvieron listos para decirme que ya se habían organizado y que pedían el reconocimiento voluntario. 

No me sorprendió en absoluto. Durante el último año y medio, con los esfuerzos en SHoP y el trabajo de Peggy Deamer y el Architecture Lobby, yo era muy consciente de que existía un movimiento de organización entre las y los trabajadores de la arquitectura. Una de las personas que ahora trabaja en mi oficina había formado parte del esfuerzo de organización en SHoP. Así que, al contratar a esa persona, fui bastante realista respecto a que esto probablemente ocurriría en mi estudio; simplemente no sabía cuándo.

Durante el verano, tras recibir la notificación, hubo discusiones de ida y vuelta sobre lo que esto implicaba. Y, por supuesto, surgieron dudas sobre quiénes formarían parte de la iniciativa, de entre las 22 personas que estamos aquí, y cómo funcionaría. También hablé con colegas y busqué asesoramiento legal. A finales de julio, obtuve la información suficiente para sentir que, ética, profesional y financieramente, era lo correcto, y que tenía el potencial de ser algo sumamente positivo. 

MCP: ¿Qué significa esto para ti, al dirigir una firma de 20 personas?

AB: Bueno, aún está por verse qué significará para mí. Al hablar con colegas y otras personas que conocen los aspectos legales, no encontré nada que me pusiera nervioso. Les hice preguntas sobre lo que esto implicaría para el aspecto comercial del negocio. Y recuerdo que alguien con experiencia en sindicatos me dijo: "No te preocupes, no es una amenaza existencial. Tus puertas no van a cerrar porque tu oficina se haya sindicalizado".

No sé qué significará exactamente, porque es algo que no se ha hecho antes. Pero lo que sí te puedo decir, Martin, es que es algo en lo que he pensado desde hace mucho tiempo, y esto surge de mis propias experiencias personales, hace ya bastantes años, trabajando para otros. Y definitivamente proviene de la docencia, al ver lo que la educación arquitectónica inculca en quienes se dedican a la arquitectura. Como profesor, veo desequilibrios todos los días del año académico.

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Diseñado por Bernheimer Architecture, 1490 Southern Boulevard es un complejo de viviendas asequibles para personas mayores ubicado en el sur del Bronx. El proyecto ganó un Premio de Diseño de Vivienda 2021 de la AIA Nueva York. . Imagen © Albert Vecerka

MCP: ¿Y cómo se refleja eso?

AB: Es la creencia que se enseña de que debes trabajar jornadas largas y extenuantes porque eres un artista y vas a producir algo hermoso, y vas a detallarlo y hacerlo fantástico y poético, pase lo que pase. Cuando estaba en la universidad, me complacía mucho pasar noches enteras en vela y trabajar sin parar. Me daba mucha satisfacción cumplir con mis propias expectativas y las de mis profesores por la cantidad de trabajo que realizaba. Y esta mentalidad sigue existiendo hoy en las escuelas de arquitectura. Ese mismo tipo de pensamiento donde no te detienes hasta alcanzar un nivel de destreza y perfección que, francamente, es poco realista. No es justo. Y creo que es perjudicial. 

Este año les pregunté a mis estudiantes: "¿Cuántos de ustedes han pasado noches en vela trabajando?". Todos levantaron la mano. "¿Cuántos de ustedes han pasado dos noches seguidas sin dormir?". Nadie bajó la mano. "¿Cinco noches en vela?", y ahí bajaron un par de manos, y todos se reían. Yo les dije: "No es tan gracioso". Porque lo que ocurre es que estás en la escuela de arquitectura y estás trabajando; pagas miles de dólares al año en matrícula para formarte en esta profesión y obtener un título profesional, y luego, cuando te gradúas... recuerdo que yo pensaba: "¿Me van a pagar? ¿Me van a pagar por hacer lo mismo que me encantaba hacer en la escuela?". Porque a muchos de nosotros nos apasiona esto. No sé si todos los que se dedican a la arquitectura la aman, pero a muchos de nosotros sí. 

Y la idea de salir de la universidad y que me pagaran por hacer aquello por lo que antes yo pagaba para que me enseñaran era como un milagro. Así que te incorporas a este entorno laboral sintiendo que es un gran privilegio conseguir un empleo. Te van a pagar por hacer arquitectura. Y luego, cuando te presionan para trabajar horas extras... bueno, hace un año pagabas por esto, ahora te pagan. Vas a trabajar esas horas extras. 

La escuela de arquitectura sienta el precedente de que debes trabajar tantas horas como sea necesario para hacer bien el trabajo. Creo que todo empieza ahí. Sin embargo, hay un panorama de corrección más amplio que también debe abordarse. Esto ha estado en mi mente durante mucho tiempo, y la organización laboral encaja perfectamente como una pieza de rompecabezas en ese esquema para intentar corregir las prácticas nocivas de nuestra profesión.

MCP: Sin embargo, me pareció interesante que la primera sindicalización exitosa ocurriera en una firma donde muchas de estas quejas no existían. 

AB:  Lo sé, pero ese es el dilema. Pensemos en el caso hipotético de una oficina que trata pésimo a su personal, exprimiendo cada hora de trabajo mucho más allá de lo que sería razonable. Esa firma probablemente es rentable o logra mantenerse a flote precisamente gracias a esas prácticas laborales. Por lo tanto, se encuentra en una situación en la que no puede permitirse el lujo de no explotar a su personal. Ese estudio no se va a sumar a esto voluntariamente, porque les perjudicaría. También puede haber una ética dudosa en la dirección de las firmas que explotan a su personal. 

Así que, si esperas a que el personal de un lugar con prácticas injustas logre organizarse con éxito, tendrán que hacerlo mediante los métodos convencionales de organización y luego realizar una votación formal. Tengo entendido que, actualmente, forzar una votación en una unidad organizativa es un proceso más agresivo y prolongado. 

Cuando obligas a un grupo a ir a votación, es precisamente ahí cuando suelen manifestarse las campañas antisindicales. Y así es como ocurre en todo tipo de empresas de otras industrias. No les das el reconocimiento voluntario; los obligas a votar y luego aprovechas el tiempo que les toma organizarse para explicarles a todos por qué no deberían formar un sindicato. Desde el principio, tuve muy poco interés en seguir ese camino. La otra opción sería esperar a que una firma realmente terrible "vea la luz", reconozca al sindicato y abrevie este proceso, pero es poco probable que eso ocurra en lugares donde las prácticas no son buenas. 

Otro ejemplo es una firma donde las quejas son mínimas y donde la dirección no cree realmente que sea necesario: "¿Para qué necesitan un sindicato si aquí están tan bien?". Sin embargo, eso no hace nada por cambiar la industria; mantiene el statu quo. Por lo tanto, sabiendo que considero que tengo un ambiente más humano, que la gente está contenta aquí y cuenta con ciertos beneficios que tal vez no obtendrían en otro lugar, y pensar: "Bueno, yo doy un buen ejemplo, así que los demás deberían seguirlo, ¡pero sin un sindicato!"... eso no institucionaliza nada. Podría simplemente desentenderme de la responsabilidad y decir: "Tenemos una buena oficina. No veo ninguna razón por la que esto mejoraría las cosas; donde realmente se necesita mejorar es en los lugares que tienen prácticas nefastas. Que ellos lo hagan". Pero eso es precisamente perpetuar el statu quo. Así que mi elección fue reconocerlos y decir: "Dirigimos una firma humana. Queremos dar el ejemplo". De nuevo, sin pecar de ingenuo o idealista, tal vez haya un elemento de posibilidad in mi forma de pensar...

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Andrew Bernheimer. Imagen © Albert Vecerka

MCP: Por cierto, tienes todo el derecho de ser idealista.

AB:  De acuerdo. No creo que haya nada de malo en ello. Pero existe un equilibrio entre lo idealista y lo pragmático, y aunque a veces entren en conflicto, la idea de que realmente existe un camino para avanzar de manera colaborativa también es sumamente importante. La arquitectura es profundamente colaborativa hoy en día. Todo lo que hacemos es, en realidad, en conjunto con otras personas. De hecho, las universidades han cambiado. Nuestros proyectos de carrera son mucho más colaborativos que cuando yo estudiaba. Hace treinta años, si colaborabas con alguien en un proyecto académico, eras un marciano. Ahora tenemos que reservar tiempo para que las y los estudiantes trabajen en sus propios proyectos de forma individual, para que adquieran suficiente experiencia en autoría propia. Todo es colaborativo, y eso refleja la profesión; refleja cómo diseñamos nuestros edificios. No trabajamos en el vacío. No diseñamos algo y simplemente lo lanzamos al mundo. En realidad, tenemos que trabajar con profesionales de disciplinas afines, con múltiples arquitectos/as y personas expertas de todo tipo. 

Podría tomar un juego de planos de uno de nuestros edificios que tenga unas 300 páginas. Y si quisiera mostrarte lo que yo dibujé en ese conjunto de planos, te mostraría una hoja en blanco, porque yo no dibujé absolutamente nada. Fueron las personas que trabajan aquí quienes dibujaron cada una de esas páginas. Así que nuestro trabajo es más que colaborativo. Por ende, ¿por qué no habríamos de ser capaces de colaborar positivamente en este esfuerzo de organización laboral y demostrar que en realidad es un camino a seguir para nosotros y, potencialmente, para muchos otros estudios? Que el trabajo colaborativo que realizamos en nuestra profesión se puede hacer dentro de nuestras propias oficinas, a este nivel. Ya lo hacemos en nuestros proyectos. ¿Por qué no podemos trabajar y crear una empresa que sea colaborativamente beneficiosa? 

Y, desde un punto de vista personal, es algo en lo que creo. Si yo no fuera el propietario de mi firma y trabajara en una oficina, estaría en su grupo. Entonces, ¿en qué momento dices: "Mis creencias personales y mi negocio son incompatibles"? ¿Acaso eso me genera un conflicto interno extraño? Creo en todo esto, pero cuando voy a trabajar, ¿tengo que dejar de lado todas esas convicciones porque tengo que mirar una hoja de cálculo y ver cómo voy a pagar la renta? 

MCP: Pero existen leyes de gravedad económica.

AB:  Por supuesto que las hay. Pero si el negocio de la arquitectura no puede sobrevivir a algo que es equitativo, ético y positivo, entonces, ¿qué demonios anda mal con nuestra profesión?

MCP: ¿And has anybody reached out to you, people who run other firms that are in possibly similar situations?

AB:  La persona al mando de una firma me comentó: "Me interesa muchísimo ver cómo se desarrolla esto", casi como si quisiera motivar a su propio personal a hacerlo. Eso me alegra enormemente. Por supuesto, aún no hemos terminado la parte difícil: la negociación del contrato para un convenio colectivo de trabajo. Y podría tomar meses afinar todos los detalles. Pero ahí es donde todo se concreta. Estaba nervioso. De hecho, le pregunté a un amigo: "¿Crees que la gente me envíe correos hostiles preguntándome qué carajos acabo de hacer?". Hasta ahora, no he recibido ninguno. 

Este artículo fue escrito por . La traducción fue realizada mediante IA.

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Sobre este autor/a
Cita: Pedersen, Martin . "Sentí que era lo correcto" [“I Felt It Was the Right Thing To Do”] 07 jul 2026. ArchDaily en Español. (Trad. Florian, Maria-Cristina) Accedido el . <https://www.archdaily.cl/es/1133310/senti-que-era-lo-correcto> ISSN 0719-8914

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