
La iluminación juega un papel crucial en la arquitectura: permite a las personas ver, habitar los espacios de manera segura y realizar sus actividades cotidianas. Sin embargo, su alcance ha superado desde hace tiempo estas funciones básicas, impulsado principalmente por los avances tecnológicos y las nuevas tendencias de diseño que han propiciado una mayor innovación y creatividad. El diseño de iluminación contemporáneo tiene la capacidad de transformar por completo una habitación, impactando el confort visual y definiendo la atmósfera al delimitar volúmenes, resaltar texturas y realzar colores. Asimismo, puede determinar la percepción de la forma y el tamaño; por ejemplo, en una habitación especialmente pequeña, contar con iluminación adicional que se refleje en paredes de tonos claros ayudará a que el espacio parezca más amplio. De igual manera, se ha demostrado que la luz influye en el estado de ánimo, la concentración y el bienestar general. Mientras que un entorno adecuadamente iluminado se asocia con la calidez y mejores niveles de energía, una iluminación deficiente puede provocar problemas de salud, como dolores de cabeza, fatiga visual e incluso depresión.










