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Este video explora los argumentos para comprender los edificios como criaturas no humanas. Aunque en un principio esto pueda parecer absurdo, el concepto cuenta con una larga trayectoria y el potencial de generar resultados tangibles muy positivos. Los edificios deben cultivarse como un jardín: requieren mantenimiento y cuidado. Si se asume que están vivos, la necesidad de este cuidado se vuelve más evidente y casi instintiva. Esta premisa también nos invita a empatizar con las personas que concibieron y construyeron la obra, valorando el trabajo humano de su construcción con admiración y respeto.
