
A pesar de que a menudo se utilizan como sinónimos, espacio y lugar pueden adquirir definiciones diferentes según el contexto en el que se empleen. En este sentido, el placemaking demuestra que la creación de lugares va mucho más allá de su concepción física, involucrando parámetros como sociabilidad, usos, actividades, accesos, conexiones, confort e imagen, con el fin de crear vínculos entre las personas y lo que entonces se entenderá como lugar.
El placemaking, que en una traducción literal puede entenderse como la producción de lugares, tiene como objetivo la transformación de espacios públicos en su búsqueda por crear oportunidades para estrechar las conexiones entre las personas y estos sitios. Por lo tanto, el placemaking debe entenderse como un proceso centrado en las personas y sus necesidades, aspiraciones, deseos y visiones, lo que lo hace dependiente de la participación de la comunidad.





