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En 1979, Rosalind Krauss publica el clásico artículo La escultura en el campo expandido en la revista October, en el cual identifica un cierto deshilachamiento de las fronteras en el campo de la escultura, “evidenciando cómo el significado de un término cultural puede ampliarse hasta el punto de incluir casi todo” [1]. Esta crítica, dirigida especialmente a la producción artística realizada entre los años 1960 y 1970, sirvió de base veintiséis años más tarde, en 2005, para la publicación de El campo expandido de la arquitectura, de Anthony Vidler.
El artículo de Vidler, publicado en las actas del seminario Architecture Between Spectacle and Use [La arquitectura entre el espectáculo y el uso], plantea reflexiones sobre la producción arquitectónica en el cambio de siglo que aún hoy resuenan en la teoría y la crítica. La inquietud del autor, directamente relacionada con los intentos de conceptualizar la arquitectura como disciplina, surge de la multiplicidad de prácticas arquitectónicas de este período. Estas se caracterizan no tanto por la especificidad de su campo como por su maleabilidad, lo que propicia una serie de aproximaciones a otras áreas, como la escultura y el paisaje.

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