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Como el propio prefijo indica, el posmodernismo marca un desvío en el curso de la historia, lo que confirma la disposición de la crítica para conceptualizar este nuevo momento a partir de la negación del movimiento anterior. El posmodernismo surgió en la década de 1960 como una antítesis del movimiento moderno. Al cuestionar la formalidad, la austeridad y la falta de variedad de la arquitectura moderna —particularmente del estilo internacional de Le Corbusier y Mies van der Rohe—, el posmodernismo defiende una arquitectura repleta de signos y símbolos que, a su vez, comunican valores culturales. Frente a la estandarización, el posmodernismo exalta las diferencias, combatiendo la supuesta monotonía y fomentando la valoración de los diferentes contextos sociales en los que se insertaban las obras.
El arquitecto y teórico estadounidense Robert Venturi asumió un papel fundamental en la historia de la disciplina al ser una de las primeras figuras en escribir sobre el posmodernismo, liderando las críticas a través de su libro Complejidad y contradicción en la arquitectura (1966). En él, Venturi presenta un breve manifiesto en el que señala que son posmodernos “los objetos híbridos y contaminados, ambiguos, complejos, distorsionados, en vez de directos, triviales o articulados, igualmente tediosos e interesantes, tradicionales e innovadores, correctos y equivocados”. Venturi también trazó un interesante paralelo entre las diferentes características del movimiento moderno y sus correspondencias en el posmodernismo, tales como: simplificación frente a complejidad, unicidad frente a tensión, y unidad frente a vitalidad enmarañada. En lugar de la rigidez formal y estética del modernismo, Venturi propone la incorporación de elementos históricos, materiales inusuales, además de fragmentaciones y rupturas en las fachadas, consideradas elementos primarios. Es decir, el posmodernismo representa una nueva forma de pensar los edificios; tanto es así que, al ser cuestionado sobre la frase “menos es más” de Mies van der Rohe, Venturi responde que “menos es aburrido”. Una suerte de parodia que dice mucho sobre este estilo.





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