
Según datos del Global Media Report, en 2014, 330 millones de familias estaban financieramente amenazadas por los costos de vivienda y este número podría aumentar a 440 millones para 2025. Estos datos no solo se confirmaron, sino que el aumento del número de familias afectadas podría ser mucho mayor debido a la crisis desencadenada por el COVID-19.
Si antes la población brasileña en situación de vulnerabilidad social y económica ya se enfrentaba a un grave problema habitacional, actualmente esta situación se ha agravado. De acuerdo con el relevamiento nacional realizado por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), en marzo de 2020, cuando la pandemia apenas comenzaba, ya había más de 221.000 personas en situación de calle.
Para ayudar a cambiar este escenario, el Instituto Empodera, entidad de la sociedad civil que busca la integración social de mujeres, redes y comunidades, se unió a Casa Terra, organización que busca difundir el conocimiento ambiental en el área de la construcción, y desarrolló el proyecto “Casa Empodera”, con el apoyo de la organización filantrópica Flex Foundation.
Capacitar a mujeres en la construcción civil, enseñarles a construir y mejorar sus casas y promover su buen habitar es muy importante y poderoso, ya que brinda seguridad, dignidad y autoestima. Creemos mucho en esta transformación social. — Raquel Barros
De acuerdo con Raquel, articuladora del Instituto Empodera, el proyecto “Casa Empodera” surgió ante la necesidad de construir una casa de artes para las mujeres indígenas de la Aldea Guyra Pepó, situada en Tapiraí, en el interior de São Paulo. “Pensamos que, en lugar de contratar a alguien para hacer la casa de artes, podríamos desarrollar un curso para que las mujeres aprendieran el proceso de bioconstrucción. Esto no solo permitirá la construcción de la casa de artes de la aldea, sino que también se convertirá en una poderosa herramienta en el ámbito de la vivienda para estas mujeres”, relata Raquel Barros, articuladora del Instituto Empodera.

El ingeniero civil, bioconstructor y socio de Casa Terra, Mateus Gambaro, trabaja desde 2018 en investigaciones en el área de la construcción de viviendas con elementos naturales. Para él, la bioconstrucción favorece no solo a la población, sino también al medio ambiente, ya que el cemento, por ejemplo, emite toneladas de dióxido de carbono en su producción, y se podría utilizar tierra en su lugar, pues muchas veces esta se asemeja a la calidad estructural e impermeabilización del cemento.
¿Cómo funciona?
El proyecto “Casa Empodera” constará de cuatro etapas. La primera etapa se realizó entre los días 18 y 26 de septiembre, período en el cual las mujeres fueron certificadas en bioconstrucción por profesionales de Casa Terra. Se certificaron 40 mujeres que forman parte de Conexão Musas, otro proyecto del Instituto Empodera que acoge y capacita a mujeres que se encontraban en situaciones de vulnerabilidad. De estas 40 mujeres, 15 se convertirán en difusoras de conocimiento, presentando en videos de YouTube las técnicas adquiridas.
La segunda etapa comenzará el 9 de octubre, con la construcción de la casa de artes de las mujeres indígenas. La tercera será en noviembre, en la ciudad de Votorantim, donde se llevará a cabo el curso y la construcción de viviendas para las residentes locales.

“En 2022, daremos continuidad a Casa Empodera. Se construirán viviendas para mujeres de Conexão Musas en la ciudad de Araçoiaba da Serra, São Paulo. Creemos firmemente en esta conexión entre talentos, habilidades y oportunidades ofrecidas por diferentes sectores”, concluye Raquel.
Para conocer más sobre el proyecto y su avance, visita la página del instituto o sigue su perfil en redes sociales: @InstututoEmpodera.
Vía CicloVivo.
Este artículo fue escrito por Natasha Olsen. La traducción fue realizada mediante IA.







