Monjes y vaqueros: El prólogo de Michael Sorkin para la monografía más reciente de Miró Rivera

Autor o editor de más de veinte libros, Michael Sorkin fue un reconocido arquitecto, urbanista y escritor. Director y fundador de Michael Sorkin Studios y presidente del grupo de investigación sin fines de lucro Terreform, un centro de investigación y promoción urbana, Sorkin fue especialmente famoso por sus columnas en The Village Voice y The Nation. El profesor de arquitectura y director del Programa de Posgrado en Diseño Urbano del City College de Nueva York, quien falleció a principios de este año debido a complicaciones derivadas del COVID-19, escribió el prólogo de la monografía de Miró Rivera, Miró Rivera Architects: Building a New Arcadia.

Titulado "Monjes y vaqueros", el prólogo de Michael Sorkin se suma a la colección de ensayos del libro, escritos por destacados pensadores y profesionales de vanguardia en los campos de la arquitectura y el diseño urbano. Al presentar los proyectos más destacados de la firma, Building a New Arcadia sitúa la obra de Miró Rivera Architects en un contexto global vinculado a conceptos de naturaleza, sustentabilidad, historia y diseño urbano. A continuación, presentamos el prólogo escrito por Michael Sorkin.

Monjes y vaqueros

Prólogo de Miró Rivera Architects: Building a New Arcadia

Escrito por Michael Sorkin

Monjes y vaqueros: El prólogo de Michael Sorkin para la monografía más reciente de Miró Rivera - Imagen 3 de 6
Cortesía de Miró Rivera Architects_Building a New Arcadia

La obra de Miró Rivera Architects es reflexiva. Tiene profundidad. No es colérica. No es arbitraria. No recurre a juegos. Rara vez es gestual y, cuando lo es, el gesto resulta tanto conciso como memorable. La torre del circuito de Fórmula Uno de Austin, el puente peatonal adornado con ramas y el granero con forma de diamante rotado son ejemplos de la capacidad del equipo de arquitectura para la invención racionalmente exuberante.

Sin importar la intensidad o complejidad del proyecto, los recursos nunca se desperdician; se utilizan con precisión y economía (la suntuosidad también tiene su propia economía). Sus formas evolucionan, aunque siempre dentro de un rango natural que se expande gradualmente gracias a nuevos aprendizajes y experiencias. Lo que de otro modo podría llamarse "estilo" parece tan autóctono y adopta tantas facetas que elude cualquier análisis que intente aislar o refractar sus vocabularios y movimientos particulares: no en el sentido de que el rascacielos sea un emblema de Nueva York, sino en que su respuesta a la variedad de "identidades de Austin" con las que se encuentra de forma tan fluida y elegante resulta sumamente inmersiva. El ambiente de Austin —barbacoa y cerveza Shiner, murciélagos y el festival Austin City Limits— es relajado, complejo y excepcional. La obra de Miró Rivera Architects pertenece a Austin y responde a su urbanismo distintivo, a una "ciudad paisaje" que hibrida con éxito las densidades urbanas tradicionales con los paisajes insistentes y seductores del lugar: la cobertura arbórea, los lagos y la vida al aire libre.

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Cortesía de Miró Rivera Architects_Building a New Arcadia

El carácter distintivo de su trabajo ciertamente no proviene de una gramática rígida, como el estilo Prairie o la arquitectura característica de Los Ángeles de las dos generaciones de modernistas que comenzó con Neutra y Schindler y culminó con Ain, Soriano y Lautner. Tampoco se asemeja a los exteriores uniformes de la arquitectura "tradicional" recuperada: la inevitabilidad de las tejas de cedro en Nantucket o Easthampton, o el adobe en Santa Fe o Taos. Esta complicidad con Austin se ve influenciada con mayor claridad por otros valores fundamentales, como el "estilo de vida"; una idea amplia de lo autóctono que va desde formas familiares hasta materiales regionales; las particularidades locales del paisaje y el clima; un agudo sentido de responsabilidad ambiental; el orgullo del excepcionalismo tejano, con su hipérbole y extravagancia; la memoria del "Viejo Oeste", de la ganadería y la cultura vaquera; el aislamiento que otorga la amplitud de espacio; el arte de la herrería; la aceptación de la distancia (que tiene un valor diferente para una SUV que para un caballo); un seco sentido de la ironía (como ese grandioso urinario estilo Richard Serra); una noción de honestidad; y cierta inclinación por las vulgaridades del kitsch (tejanas, sin duda, pero por lo general resistibles para Miró Rivera). Asimismo, se encuentra claramente bajo la influencia de una economía social basada en la tecnología de punta, la academia y el gobierno, además del aura general de genialidad que dota a Austin de una escena cultural tan vibrante.

Existen polaridades en sus proyectos, pero no opuestos; más bien, una búsqueda de consenso armonioso. Las cuestiones de lo austero frente a lo lujoso, lo transparente frente a lo opaco, lo privado frente a lo público se abordan no como absolutos determinantes sino como una gradación sutil, ricas fuentes para la rigurosa y artística búsqueda de matiz, finura y confort por parte de la firma. Veinte años de trabajo de dos mentes en constante expansión no pueden sino estratificarse y crecer. Resulta sorprendente que, aunque existen amplias —y a veces vívidas— diferencias entre un proyecto y otro, resulta difícil establecer una cronología al observar su hermoso portafolio. La obra ha madurado, sin duda: los detalles son cada vez más refinados, las plantas se relajan en una suerte de musicalidad y los volúmenes se estiran. La disciplina es una constante, pero su expresión varía a través de procesos tanto de intensificación como de simplificación. Este sentido abierto de la elegancia y la integridad ha estado en el centro de su trabajo desde el principio, y este libro revela esa madurez multifacética.

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Cortesía de Miró Rivera Architects_Building a New Arcadia

Un motivo recurrente de especial gracia es el uso de elementos delgados, ya sea al límite de su capacidad estructural o multiplicados para definir planos, formas y filtros. Estos se disponen vertical y horizontalmente tanto para la privacidad como para el control solar en proyectos como Citica, Guadalquivir 21, la Casa Vertical y el Circuito de las Américas. Las estrías son tanto gráficas como funcionales, y el equipo de arquitectura suele enfatizar su calidad estructural adelgazando los elementos en los extremos de sus volandizos. A diferencia de formas de expresión más demostrativas (aunque sin duda pueden causar un gran impacto, como lo demuestra la cúpula de piedra apilada en la Residencia Lakeshore en Houston, que recuerda a la capilla barroca de Guarino Guarini en Turín, o su maravillosa parada de autobús de aspecto aviar), sus intervenciones, grandes y pequeñas, son muy sutiles, muy naturales y nunca monolíticas. Estos edificios exigen la colaboración activa de quien diseña y de quien contempla para articularlos de manera expresiva.

Cualquier persona que reclame la procedencia del arte debe articular, a través de su obra, una teoría de la extrañeza. Lo extraño es otra forma de describir lo nuevo, y la idea de perfección parece un valor cada vez más limitado, demasiado familiar. La sobreidentificación de la arquitectura con una simplicidad bajo control es algo que Miró Rivera Architects comprende muy bien, y sus proyectos están invariablemente respaldados por una claridad geométrica y organizativa. La perfección que persigue la firma es más compleja, deseosa de establecer sus propios referentes, y se sitúa en el punto de encuentro de múltiples contextos e imaginarios. Se siente como el trabajo de mil bocetos, en el que cada versión profundiza y refina la anterior. La Residencia 1446, con su yuxtaposición rítmica y exquisitamente detallada de vidrio, piedra, metal, madera y paisaje en sus fachadas y accesos, es una obra maestra sumamente flexible, que evoca tanto a Mies van der Rohe como a Alvar Aalto, pero con un lenguaje propio.

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Cortesía de Miró Rivera Architects_Building a New Arcadia

Si se intentara imaginar un contraste de carácter verdaderamente radical, un sacerdote hindú y un vaquero de Texas sin duda serían el ejemplo perfecto. El templo y escuela de Miró Rivera para la Misión Chinmaya, piedra angular de la comunidad hindú de Austin, de algún modo logran parecer orientales y tejanos a la vez. Los techos metálicos a cuatro aguas resultan afines a la historia material y formal de las granjas y ranchos locales, lo que propicia una identificación con lo cotidiano, al tiempo que ofrece un claro guiño a lo dravídico. Asimismo, el ritmo sencillo de sus muros y vanos muestra una respetuosa reserva espiritual. No obstante, existe una modulación en la forma y los materiales que apunta a la excepcionalidad del lugar, el cual equilibra con delicadeza lo familiar y lo ajeno. Esta doble lectura puede surgir de algo tan simple como ver a uno de los monjes de la misión, vestido con su túnica de color azafrán, destacando cromáticamente sobre el césped recortado frente al claustro de lajas de piedra. Está presente en la asimetría y direccionalidad del techo del templo, y en la linterna centralizada que orienta la pendiente de la cubierta hacia el cielo y marca el espacio de mayor santidad, todo bajo las reglas del Vastu Shastra. El proyecto es a la vez elegante y controlado, pero, al igual que el resto de la obra de Miró Rivera, también está adaptado con precisión milimétrica a su uso y a quienes lo habitan. La rutina regular de la vida monacal define el partido arquitectónico con especial franqueza y exige una sobriedad expresiva. Sus detalles —el patrón de loto sobre el santuario, los sutiles tragaluces, las estanterías de madera para el calzado de quienes asisten a realizar sus oraciones, el muro de tono ocre bañado por la luz que se curva detrás del altar— conspiran para potenciar la atmósfera y el significado del lugar.

La notable variedad de la obra de Miró Rivera surge siempre de las particularidades del programa y de su comunidad, y la arquitectura que las acoge y satisface nunca es formularia, sino siempre diseñada a la medida. El santuario, el muelle, el bar, el gran ventanal de la estancia principal orientado hacia una vista espectacular, listo para recibir a un centenar de invitados a un cóctel: todos representan lecturas impecables de situaciones individuales y respuestas artísticas y singulares. Es una arquitectura que sabe exactamente dónde está y las vidas que enriquece.

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Sobre este autor/a
Cita: Harrouk, Christele. "Monjes y vaqueros: El prólogo de Michael Sorkin para la monografía más reciente de Miró Rivera" [Monks and Cowboys: Michael Sorkin's Forward from Miró Rivera's Latest Monograph] 01 ene 2021. ArchDaily en Español. Accedido el . <https://www.archdaily.cl/es/1125708/monjes-y-vaqueros-el-prologo-de-michael-sorkin-para-la-monografia-mas-reciente-de-miro-rivera> ISSN 0719-8914

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