
La Bauhaus, entre muchos otros movimientos y disciplinas del diseño, ha ejercido una gran influencia en la arquitectura contemporánea. Muchos sostienen que la escuela es, en realidad, un pilar de la arquitectura y el diseño modernos debido a su racionalidad, simplicidad y eficiencia. Sin embargo, detrás de las pulcras superficies de la Bauhaus, se desarrollaba una vida de violencia, ocultismo, sexualidad y farmacología.
En un artículo reciente en Metropolis Magazine, Beatriz Colomina, historiadora de la arquitectura y profesora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton, explica cómo la Bauhaus fue un “caldero de perversiones”, donde se reprimían ideas y pedagogías transgresoras.








