
Los proyectos de diseño más innovadores e impactantes surgen de la intersección de diferentes campos. La comunidad de la arquitectura siempre ha tomado prestado de —o se ha inspirado en— otras formas de producción cultural, como el cine, la fotografía, la literatura y el teatro. En la teatralidad de las iglesias barrocas y las secuencias cinematográficas de los museos contemporáneos, los/las arquitectos/as han mirado más allá del propio edificio para comprender cómo el espacio puede dar forma a un relato y construir una experiencia.
La creación de mundos (worldbuilding) da un paso más allá. En lugar de diseñar únicamente la arquitectura de un lugar, exige a los/las arquitectos/as establecer las reglas sociales, narrativas, tecnologías, economías, atmósferas, comportamientos y relaciones que hacen que ese lugar sea creíble. En vez de empezar preguntándose: «¿Cómo debería verse este edificio?», la creación de mundos propone comenzar con: «¿En qué tipo de mundo tendría sentido este edificio?»


















