¿Cómo es posible maximizar la habitabilidad en espacios pequeños? ¿Qué decisiones proyectuales colaboran con la funcionalidad y la satisfacción de las necesidades esenciales de los habitantes? Durante la última década, la arquitectura a pequeña escala ha ganado protagonismo en el afán de encontrar nuevas maneras de habitar en conexión con la naturaleza y de cara a alcanzar una relativa autosuficiencia, entre otras razones. Desde viviendas mínimas o casas en los árboles hasta resoluciones de carpintería fina y esculturas, el estudio de diseño portugués Madeiguincho se dedica al diseño de resoluciones en madera aspirando a promover el conocimiento de la artesanía de este material como materia prima y material de construcción.
Las casas pueden entenderse como la forma de arquitectura más significativa y primaria, ya que está íntimamente relacionada con la idea de vivienda, una de las necesidades básicas de la humanidad. En palabras del arquitecto Mario Botta, “Mientras haya un hombre que necesite una casa, la arquitectura seguirá existiendo”. Sin embargo, a pesar de su ubicuidad, o quizás por ello, es difícil encontrar una definición exacta de casa. A lo largo de la historia, a esta unidad se le han ido añadiendo y restando diferentes funciones y espacios, reflejando directamente el carácter de la sociedad que la produjo.
La lista de expectativas que debe cumplir una casa es larga y en constante evolución: brindar espacios íntimos y seguros donde recargar energías, pero al mismo tiempo permitir la interacción, acoger a amigos y familiares; es el lugar para el ocio y la relajación, pero también el sitio de la mayor parte del trabajo de cuidados, además de proporcionar una pequeña oficina para la creación de empresas. Esta tendencia de requerir que una unidad residencial cumpla múltiples funciones se ha intensificado a niveles sin precedentes durante la pandemia. Las preocupaciones por la salud han llevado al cierre de la mayoría de los lugares de trabajo, el segundo lugar donde las personas pasan la mayor parte de su tiempo, y cafés, restaurantes, cines y centros comerciales, los “terceros lugares”. De repente, la casa tuvo que convertirse en un espacio polivalente.
2022 nuevamente ha resultado en una cobertura diversa en ArchDaily en un año lleno de acontecimientos, desde especular sobre los materiales de construcción del futuro hasta analizar el papel narrativo que juega la arquitectura en la literatura. A continuación se encuentra una selección de artículos de este año, organizados en cuatro temas generales.
El canal de Youtube, Never Too Small, cuenta con 2,25 millones de suscriptores y se trata de una plataforma que se presenta para manipular de forma imaginativa los espacios sobre huellas diminutas. Estos videos de microapartamentos en París, Londres y demás sitios obtienen millones de visitas. Pues claramente, existe una gran demanda de contenido orientado hacia el habitar en pequeños espacios ya que una crisis global de vivienda ha precipitado la disponibilidad cada vez menor de residencias asequibles y de mayor tamaño en las áreas urbanas. Los arquitectos, que trabajan en esta realidad contemporánea restringida, se han visto obligados a aprovechar al máximo los espacios limitados, configurando áreas de menos de 40 metros cuadrados para crear una experiencia espacial que se aleje de la claustrofobia.
Las últimas dos décadas han introducido al mundo nuevas formas de vida como resultado de diferentes cambios sociales, económicos y ecológicos. Naturalmente, estos cambios encontraron su camino en la arquitectura y la práctica urbana, provocando nuevos conceptos dentro de las tipologías tradicionales. El diseño de un espacio, independientemente de su función, siempre ha priorizado las necesidades de los usuarios y ha garantizado la practicidad y la funcionalidad, pero recientemente, palabras clave como flexibilidad, privacidad, inclusión y conciencia ecológica se han convertido en fuerzas impulsoras detrás de los procesos de diseño. En este enfoque interior, veremos cómo las ciudades actuales y las tendencias de vida en todo el mundo han reformado el diseño de interiores e introducido modificaciones en las tipologías tradicionales.
El habitar en Japón, ya sea compartiendo una casa o alquilando un departamento propio, se cuenta una cantidad limitada de espacio. Esto se debe principalmente a la escasez de tierra en el país: el 73% de la tierra disponible es montañosa y otro gran porcentaje de la tierra plana que se utiliza para la agricultura. Además, también está el problema del hacinamiento en las zonas urbanas. Debido a estos factores, el precio de la tierra es muy alto, lo que obliga a la mayoría de las personas a vivir en casas pequeñas.
Cabin on the Border / SO? Architecture&Ideas. Image Cortesía de SO?
Ciudades densas, viviendas pequeñas. Con cada vez más frecuencia, nos vemos obligados a adaptarnos a espacios donde hay elementos y artefactos que simplemente no caben. Como arquitectos, estas restricciones nos llenan de oportunidades, recordándonos que nuestro objetivo es dar soluciones precisas a requerimientos específicos, y que el diseño con metros cuadrados infinitos y presupuestos ilimitados prácticamente no existen.
¿Cuál es la clave para acomodar todo lo que necesitamos para vivir? Revisemos algunas operaciones efectivas para almacenar en espacios mínimos.
En prácticamente todas las ciudades del mundo, siempre encontraremos algún tipo de espacio residual, piezas olvidadas del tejido urbano, restos de capas superpuestas del desarrollo pasado. Este terreno cuyas condiciones lo hacen inadecuado para la mayoría de los tipos de construcción convencional, podría ser un terreno fértil para la invención arquitectónica. Asignar un nuevo valor a los terrenos de esquina vacíos, callejones sin salida y parcelas de formas extrañas abre un nuevo campo de oportunidades para el desarrollo urbano interior, ampliando el espacio vital disponible y aumentando los servicios en las ciudades densamente pobladas. A continuación se exploran las posibilidades de experimentación y activación urbana que ofrece el espacio urbano sobrante.
El refugio es un problema importante en la arquitectura. Las formas de vivir y relacionarnos con el espacio en el que vivimos a diario es una eterna discusión de la disciplina que tiene como objetivo traer una mejor calidad de vida, pero también innovar en materia de habitar. Al sumar otros estratos como la especulación inmobiliaria, una alta densidad de viviendas en los núcleos urbanos, la búsqueda del nomadismo o incluso el mero deseo de seguir una tendencia, el debate en torno a las casas de pequeña escala está cada vez más presente. Con eso, nos preguntamos, ¿cuál es la superficie mínima necesaria para vivir?
Hasta la fecha, el origen del movimiento tiny se desconoce a ciencia cierta. Sin embargo, si miramos un poco hacia la historia de la arquitectura y los modos de vida, podemos ver ciertas pistas que nos revelan quizá, las bases de los principios de este movimiento que tuvo su boom en la última década con el pretexto de dejar atrás los excesos y vivir una vida mucho más flexible y minimalista.
Hacer más con menos en áreas cada vez más esbeltas es una premisa que se necesita con urgencia en el trabajo de arquitectos y arquitectas, especialmente cuando se construye en regiones urbanizadas donde el valor del suelo suele ser la mayor condición económica del proyecto. Esto es así en países como Portugal, por ejemplo, donde la disponibilidad de lotes urbanos es escasa y las propiedades disponibles para remodelar son, en general, pequeñas.
Trabajar a pequeña escala ofrece una flexibilidad algo divertida. Desde interiores adaptables hasta instalaciones urbanas y casas en los árboles, hay que forzar la imaginación para solucionar los problemas de falta de espacio o presupuesto. A continuación, se muestran 15 proyectos en Portugal, desde establecimientos comerciales hasta pequeños pabellones, que muestran que las restricciones espaciales no limitan la calidad de la arquitectura.
Una pequeña casa en Australiana / CABN. Cortesia de CABN
No está claro dónde y cuándo se inventó la rueda, pero, según el antropólogo estadounidense David Anthony para la BBC, hay mucha evidencia arqueológica de vehículos con ruedas de 3.400 a.C. en Eurasia y el Medio Oriente. Desde su creación, la rueda ha revolucionado la forma en que el ser humano afronta una serie de actividades y, sobre todo, los desplazamientos.
En la arquitectura, campo directamente asociado a la permanencia en el espacio, con construcciones sólidas de carácter predominantemente permanente, las ruedas pueden parecer, a primera vista, objetos ajenos a los edificios. Sin embargo, con la reciente profusión de casas de pequeña escala, que concentran las diversas funciones de una residencia en espacios mínimos, ha surgido una nueva posibilidad para la arquitectura: la locomoción.
De acuerdo con “Las ciudades del mundo en 2018” de las Naciones Unidas, se estima que, “para 2030, se proyecta que las áreas urbanas albergarán al 60% de las personas en todo el mundo y una de cada tres personas vivirá en ciudades con al menos medio millón de habitantes". Además, entre 2018 y 2030, se estima que el número de ciudades con 500.000 habitantes o más crezca un 23% en Asia. China, como la economía más grande de Asia, con un PIB (PPA) de $25,27 billones, se está expandiendo rápidamente, tanto económica como demográficamente.
Con cada vez más trabajadores migrantes que llegan a las ciudades más grandes de China, se ha vuelto cada vez más difícil para la fuerza laboral encontrar un lugar asequible para vivir. Algunas personas deciden alejarse de los centros urbanos y soportar el largo tiempo de viaje, mientras que otras buscan soluciones de diseño creativas para transformar su hogar en un espacio pequeño y funcional para satisfacer sus necesidades diarias.
En la arquitectura residencial, siempre han existido espacios indispensables y otros que podemos obviar. Al diseñar una vivienda, nuestra tarea se trata básicamente de configurar, conectar e integrar distintas funciones de la forma más efectiva y eficiente posible, forzándonos a priorizar. Y aunque hoy muchos apuestan por una arquitectura cada vez más fluida e indeterminada, podríamos decir que el dormitorio, el baño y la cocina son el núcleo fundamental de toda casa, permitiendo el descanso, la preparación de alimentos y el aseo personal. Luego aparecen algunos espacios de encuentro y otras áreas de servicio, y con ellos posiblemente se sumen vestíbulos, pasillos y escaleras que los conectan. Cada espacio suma nuevas funciones que sus habitantes pueden realizar con mayor facilidad y comodidad, y así la vida comienza a desarrollarse de forma más adecuada.
Sin embargo, menos metros cuadrados en el baño podría permitirnos ampliar la sala de estar. O incluso, eliminar algunos espacios aparentemente prescindibles podría entregarle una agradable terraza a sus futuros habitantes. En un mundo sobrepoblado y con ciudades cada vez más densas, ¿qué funciones hemos ido descartando para dar más espacio a lo esencial? Analizamos el caso del lavadero, que ha sido reducido e integrado a otras áreas de la vivienda para ceder su espacio a otras funciones.