
En la arquitectura moderna, la promenade architecturale se destacó como una estrategia de diseño esencial para materializar los principios de funcionalidad, estética e integración con el contexto urbano. Proyectos icónicos de Le Corbusier, como la Villa Savoye (1929), ilustran este concepto al guiar al/a la visitante por un recorrido ascendente que culmina en la contemplación de la terraza jardín, un espacio abierto donde la edificación dialoga armoniosamente con la naturaleza. Cien años después, el concepto sigue influyendo en proyectos contemporáneos al explorar la relación entre movimiento y espacio en diferentes tipologías arquitectónicas como casas, museos, bibliotecas y parques.


