1. ArchDaily
  2. Public Space

Public Space: Las más recientes noticias y obras de arquitectura

Festival Concéntrico 2026 anuncia tres instalaciones urbanas seleccionadas de sus convocatorias internacionales

Audio disponible

Concéntrico es un laboratorio de innovación urbana que invita a reflexionar sobre la ciudad a través de la arquitectura y el diseño. Desde 2015, ha realizado más de 180 intervenciones en Logroño, España. La nueva temporada 2025/2026 del festival expande este espíritu experimental con tres convocatorias internacionales que ponen en acción las ideas del libro Concéntrico: Laboratorio de Innovación Urbana (Park Books, 2025). A través de estas convocatorias, la organización busca profundizar en tres líneas de investigación —lo efímero, lo ecológico y lo simbólico— para imaginar diferentes formas de habitar la ciudad. Los proyectos ganadores de las convocatorias de esta edición se desarrollarán, construirán como instalaciones urbanas y se presentarán en la exposición durante el festival, que se llevará a cabo en Logroño del 18 al 23 de junio de 2026.

Festival Concéntrico 2026 anuncia tres instalaciones urbanas seleccionadas de sus convocatorias internacionales - Imagen 1 de 4Festival Concéntrico 2026 anuncia tres instalaciones urbanas seleccionadas de sus convocatorias internacionales - Imagen 2 de 4Festival Concéntrico 2026 anuncia tres instalaciones urbanas seleccionadas de sus convocatorias internacionales - Imagen 3 de 4Festival Concéntrico 2026 anuncia tres instalaciones urbanas seleccionadas de sus convocatorias internacionales - Imagen 4 de 4Festival Concéntrico 2026 anuncia tres instalaciones urbanas seleccionadas de sus convocatorias internacionales - Más Imágenes+ 14

Un día en el bazar: cuando la arquitectura se observa en el tiempo

Audio disponible

La arquitectura suele representarse como un objeto estable: un edificio capturado en un momento de claridad visual, aislado de las contingencias del entorno. Los planos, secciones y fotografías prometen legibilidad al suspender el tiempo. Sin embargo, muchos de los entornos públicos más perdurables del mundo se resisten por completo a este modo de representación. No están diseñados para ser leídos de manera instantánea, ni revelan su lógica únicamente a través de la forma. Su inteligencia espacial emerge paulatinamente, a través de la repetición, la ocupación y la duración.

El bazar pertenece firmemente a esta categoría. No puede comprenderse a través de un solo dibujo o una fachada terminada. Su organización no es fija, sino ensayada. Lo que lo sostiene no es la pura composición arquitectónica, sino la sincronía compartida, la memoria colectiva y los patrones de uso arraigados en el tiempo. La convivencia en el bazar no surge de decisiones de diseño formales; se produce a través de encuentros repetidos, proximidades negociadas y una familiaridad social acumulada con el paso del tiempo.

Un día en el bazar: cuando la arquitectura se observa en el tiempo - Imagen 1 de 4Un día en el bazar: cuando la arquitectura se observa en el tiempo - Imagen 2 de 4Un día en el bazar: cuando la arquitectura se observa en el tiempo - Imagen 3 de 4Un día en el bazar: cuando la arquitectura se observa en el tiempo - Imagen 4 de 4Un día en el bazar: cuando la arquitectura se observa en el tiempo - Más Imágenes+ 3

Diseñar calles a través del lente del cuidado

Audio disponible

Al reflexionar sobre la ciudad moderna, Walter Benjamin describió la figura del flâneur, un personaje que camina sin un destino definido, atento a los detalles, a los encuentros fortuitos y a las narrativas que surgen del espacio urbano. Esta manera de habitar la ciudad, configurada por la observación y la apertura a lo inesperado, ha estado en constante tensión con los ideales racionalistas y funcionalistas que guiaron el urbanismo a lo largo del siglo XX. Las calles diseñadas principalmente en función de la eficiencia y el flujo de tránsito rara vez dejan margen para el desvío, la pausa o la coexistencia de diferentes ritmos de vida.

Jane Jacobs también fue una de las voces que cuestionaron esta lógica predominantemente racionalista, al sostener que las calles verdaderamente vibrantes son aquellas capaces de albergar la diversidad de la vida cotidiana, sus intercambios informales y las formas de cuidado y vigilancia natural que de ellos emanan. La coincidencia fundamental entre ambos autores radica en que las calles no son meras infraestructuras para la circulación, sino ecosistemas sociales definidos por las relaciones, los usos y los encuentros que en ellas ocurren.