
Cuando el mundo experimenta grandes transformaciones (ya sean sociales, económicas, tecnológicas o políticas), el ámbito de la arquitectura debe adaptarse a la par. Por ejemplo, las modificaciones en las políticas gubernamentales pueden generar nuevas oportunidades para que el diseño prospere, tal como ocurre con la proliferación de vivienda social de alta calidad que se proyecta actualmente en Londres. Los avances tecnológicos suelen ser más evidentes; sin embargo, los cambios sociales ejercen un impacto de igual magnitud sobre el sector de la arquitectura y los edificios que diseñamos.































































































