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Arquitectos: Hector Fernández Elorza
- Área: 11000 m²
- Año: 2023


Las soluciones basadas en la naturaleza constituyen una estrategia primordial para la adaptación climática contemporánea y la resiliencia ecológica urbana, adoptada por ciudades sin importar su geografía o zona climática. Los techos verdes, los bosques urbanos, los jardines de lluvia (bioswales), la ampliación de la cobertura arbórea, los humedales protegidos y los pavimentos permeables ocupan un lugar destacado en los planes municipales de adaptación. Estas intervenciones se despliegan en los barrios, se distribuyen a través de las redes viales y se miden en función de las hectáreas restauradas, los árboles plantados, el agua de lluvia retenida o la reducción de las temperaturas. Este cambio amplía el papel de la ecología en el medio urbano, al consolidar los elementos ambientales como sistemas de infraestructura y ofrecer a los/las planificadores/as un marco sólido para integrar los sistemas naturales en el desarrollo urbano.

Madrid, la vibrante capital de España, ofrece una combinación de tradición y modernidad, reflejada en su diverso patrimonio arquitectónico. Este rico pasado está grabado en las antiguas fachadas, amplios espacios públicos e instituciones religiosas históricas que definen gran parte del carácter de Madrid hoy en día. La continua renovación arquitectónica de la ciudad, reflejada tanto en restauraciones respetuosas como en nuevas construcciones innovadoras, destaca el compromiso de Madrid de preservar su herencia mientras abraza la modernidad.
En el siglo XX, Madrid abrazó la modernidad, influenciada por movimientos como el Racionalismo, el Estilo Internacional y el Brutalismo. Hoy en día, Madrid es una vitrina del diseño contemporáneo, donde proyectos actuales de arquitectos renombrados coexisten con su legado histórico. Estructuras como el CaixaForum de Herzog & de Meuron y el Museo Reina Sofía de Jean Nouvel ejemplifican el interés de la ciudad en las exploraciones arquitectónicas.



La innovación está en el corazón de la arquitectura, expresándose a través de nuevos enfoques de diseño, la experimentación con materiales y, por supuesto, nuevas formas de habitar. Como resultado, la concepción de los edificios y los espacios interiores está en constante cambio. Esta evolución se hace especialmente evidente en regiones con un rico patrimonio cultural, como España, donde la innovación reinterpreta las formas tradicionales de relacionarse con el espacio. Esta atención a la memoria y a la vida cotidiana se extiende al interior, donde cada intervención tiene el potencial de redefinir activamente cómo las personas experimentan un espacio y abrir nuevas posibilidades para habitar e interactuar.

La estación de servicio es una tipología arquitectónica que ha experimentado transformaciones significativas desde sus inicios. En un principio, estas estructuras eran simples puntos de abastecimiento en la carretera, diseñados más en función de la practicidad que de la estética. Con la expansión de la cultura del automóvil, las estaciones de servicio evolucionaron para adaptarse a las nuevas tecnologías, a los dinámicos paisajes urbanos y a los cambios en el comportamiento de los consumidores. Con el tiempo, dejaron de ser meras paradas utilitarias y se convirtieron en centros de servicio que integraban restaurantes, moteles y espacios de ocio, dando respuesta a las crecientes demandas del transporte contemporáneo.
Sin embargo, hacia finales del siglo XX, la estandarización generalizada de las estaciones de servicio hizo que se empezaran a percibir como "no lugares", un concepto definido por el antropólogo Marc Augé para describir espacios transitorios que carecen de significado social o cultural. Con diseños uniformes y un enfoque centrado en la eficiencia, estas estaciones se volvieron intercambiables, lo que reforzó su papel de infraestructura puramente funcional en lugar de intervenciones arquitectónicas significativas. Esta estandarización también marcó un alejamiento de la época en que las estaciones de combustible funcionaban como hitos reconocibles, contribuyendo así a un paisaje homogeneizado y desprovisto de identidad local.

El vomitorio y su verdadero propósito constituyen uno de los malentendidos más comunes de la arquitectura histórica. Se suele decir que el vomitorio era una sala contigua a los banquetes romanos donde los comensales podían vaciar socialmente el contenido de sus estómagos antes de regresar al festín con renovada capacidad. Si bien esta teoría no carece del todo de fundamento —pues se sabe que los romanos efectivamente recurrían a la regurgitación habitual, posiblemente como muestra de opulencia—, no existen motivos para creer que hubiera una habitación destinada específicamente a dicha práctica.
De hecho, el uso original del término "vomitorio" —derivado de la misma raíz latina *vomere* (vomitar o arrojar)— se refiere a un espacio que permite a un edificio de gran escala desalojar rápidamente su contenido. Un vomitorio, por lo tanto, no es más que un pasillo. En concreto, se trata de un corredor amplio y troncal que conduce hacia o desde un espacio público de gran capacidad —como un teatro, una arena o un estadio—, diseñado con el propósito de facilitar la entrada o salida de la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible. Un vomitorio bien diseñado, por ejemplo, resulta fundamental para los procedimientos de evacuación de emergencia; no obstante, incluso en la actividad cotidiana, la capacidad de desplazar rápidamente a grandes multitudes agiliza el flujo de asistentes y mejora la experiencia general del público.

En España, la implementación de las cocinas integradas a las viviendas se ha vuelto cada vez más frecuente en la arquitectura contemporánea. Si bien existen diversas configuraciones y diseños que se aplican acorde a las costumbres y culturas de las sociedades, como vimos en Argentina o Uruguay, la esencia de concebir el espacio de la cocina como un aglutinante de actividades y un espacio de reunión entre sus habitantes y visitantes es un factor común. Esto ha llevado a arquitectos a intentar encontrar formas, tecnologías o materiales innovadores que logren una estética y una armonía capaz de brindar funcionalidad, amplitud y flexibilidad a las viviendas.

A lo largo de los años, ArchDaily nos ha acercado los más novedosos proyectos de arquitectura a través de la mirada de creativos fotógrafos especializados. Sus capturas nos acercan a las obras, reflejan la visión de los arquitectos y, por sobre todo, nos transmiten y generan las más variadas emociones.
A partir de conversaciones con estos talentosos fotógrafos podemos entender, al menos un poco, lo que sienten al enfrentarse a una obra con cámara en mano.

La arquitectura residencial es una de las categorías más consultadas entre nuestros lectores. Durante 2021 publicamos más de 1300 casas, presentando proyectos de diferentes regiones del mundo y ofreciendo una variedad de soluciones, materiales, contextos, entornos, escalas y tipologías. Se trata de una amplia fuente de conocimiento para quienes buscan soluciones tanto para su propia vivienda como para encargos profesionales.

Antiguamente, se conocía como “ciclópea” a una técnica constructiva basada en la utilización de bloques de piedra de grandes dimensiones que, superpuestos y vinculados entre sí, sin ningún tipo de argamasa o mortero, permitían materializar diversas estructuras. Las civilizaciones a las que se les atribuye la utilización de esta técnica son muy diversas. La misma ha sido aplicada con distintas funciones que van desde la construcción de murallas defensivas, talayots, navetas, nuragas, templos, tumbas y límites de castros. En general, suele asociarse con este tipo de género a cualquier construcción antigua que utilice elementos pétreos de gran tamaño, cuyo aparejo sea más o menos poligonal.




Al mirar atrás los proyectos arquitectónicos publicados en 2020, como parte de nuestra revisión anual, podemos distinguir varios elementos y soluciones arquitectónicas recurrentes en términos de materiales, programas y usos.
Debido a que la industria de la arquitectura se mueve de forma menos acelerada que otras, encontramos muchos aspectos en el diseño y la construcción que vienen desarrollándose desde hace varios años, y en 2020 se han posicionado aún más fuertemente. Creemos entonces, que las tendencias en el mundo arquitectónico podrían definirse no solo por lo que ha sido recurrente y popular, sino también por aquello que ha demostrado ser relevante y sustancial.

Yuval Noah Harari señala que, hace unos 300 mil años, el Homo erectus, los neandertales y los antepasados del Homo sapiens ya usaban el fuego a diario. Según el autor del bestseller internacional "Sapiens", el fuego abrió la primera brecha significativa entre el hombre y otros animales. "Al domesticar el fuego, los humanos pudieron controlar una fuerza obediente y potencialmente ilimitada". Algunos estudiosos incluso creen que existe una relación directa entre el surgimiento del hábito de cocinar los alimentos (posible debido a la domesticación del fuego), el acortamiento del tracto intestinal y el crecimiento del cerebro humano, permitiendo al ser humano desarrollarse y crear todo lo que tenemos.