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Arquitectos: Pedro Domingos Arquitectos
- Área: 400 m²
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Proveedores: 2GM, AEG, BRUMA, Berker, Betãolis, +2



La actual pandemia de Covid-19, ha marcado una ruptura profunda en la rutina diaria de millones de personas en todo el mundo. Debido al confinamiento doméstico prolongado y, en muchos casos, al cambio definitivo al trabajo a distancia, la separación entre el trabajo, el descanso y la vida cotidiana se ha vuelto extremadamente borrosa. En este contexto, algunos de los temas más discutidos durante el 2020 ha sido la creación de espacios de trabajo flexibles en los entornos domésticos y si los edificios de oficinas en sí son un modelo obsoleto que ya no sirve en nuestra forma de vida actual. Aunque hemos discutido una amplia gama de temas relacionados con la pandemia, poco se ha dicho sobre el impacto de la situación actual en la vida diaria de los niños, especialmente aquellos en edad escolar.
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Quienes practican la arquitectura y el diseño han destacado la importancia de tener en cuenta los cinco sentidos durante el proceso de diseño, con el fin de crear una experiencia de usuario exitosa. Afortunadamente, se han implementado muchas estrategias para facilitar la experiencia de aquellas personas con alguna discapacidad física, sin embargo, poco se está haciendo para ayudar a aquellas personas que se sienten indefensas y restringidas debido a enfermedades mentales y experiencias traumáticas.
La curación de estas experiencias es un viaje que requiere mucho esfuerzo tanto del individuo como de todo y de quienes le rodean. A menudo, se aconseja a las víctimas de un trauma que pasen más tiempo al aire libre, gozando de las cualidades restauradoras de la naturaleza. Pero, ¿qué pasa con los interiores? Dado que las personas ahora pasan casi el 90% de su tiempo en interiores, es natural que estos espacios también contribuyan al proceso de curación. Y si bien estos espacios pueden verse hermosos con abundante luz natural y paletas de colores neutros, ¿son realmente beneficiosos para su salud mental?





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Es un derecho de los estudiantes el ser educados en un ambiente seguro, saludable, e incluso estéticamente atractivo, especialmente si se trata de estudiantes de edades tempranas, cuando la importancia de todos estos factores es aún más evidente. En relación a la ergonomía de las sillas, por ejemplo, se ha demostrado que, cuando es inadecuada, perjudica en gran medida la concentración y el desarrollo de la caligrafía, por ejemplo. También se sabe que la eficacia del método de enseñanza tradicional se está cuestionando y, al mismo tiempo, la calidad de las metodologías alternativas se considera con cada vez más fuerza. En otros artículos discutimos con más detalle el diseño de escuelas Montessori y la atmósfera de los interiores Waldorf.
Hoy, cubriremos la importancia de la elección de los muebles y algunos aspectos que deben considerarse al organizarlos en el diseño de las aulas para las escuelas del futuro.

Al desarrollar gran parte de nuestras actividades –y vidas- en interiores, los espacios que habitamos adquieren un papel muy relevante en lo que respecta a nuestra percepción, repercutiendo notablemente en nuestro comportamiento psicológico. La psicología ambiental o la psicología del espacio es, de hecho, resultado de la interacción entre las personas y los espacios que habitan. La iluminación, los colores, la configuración, la escala, las proporciones, la acústica y los materiales interactúan con el individuo a través de sus sentidos y generan en el mismo un variado espectro de sentimientos y experiencias.
Desde inducir sentimientos de calidez, seguridad y bienestar hasta crear ambientes de trabajo positivos y eficientes, el espacio puede tener un gran impacto en la forma en la que actuamos o sentimos; por lo tanto, el diseño puede ser un gran aliado siempre y cuando se consideren las necesidades sociales y psicológicas de los ocupantes.