
-
Arquitectos: Infante Arquitectos
- Área: 190 m²
- Año: 2021
-
Proveedores: Interceramic, Cemex



Como parte de nuestra retrospectiva 2023: Resumen del año, en ArchDaily analizamos y reflexionamos sobre las publicaciones de este año. La arquitectura residencial sigue siendo una de las categorías más visitadas en lo que respecta a obras construidas, despertando el interés de nuestros usuarios y usuarias en todo el mundo.



La distribución de los espacios interiores ha estado en constante evolución desde el primer proyecto residencial. Durante muchos años, la funcionalidad dictaba cómo se organizaban, pero poco después, los cambios culturales, sociales y económicos influyeron en la forma en que las personas diseñan su espacio habitable, dando lugar al amplio y versátil concepto de planta abierta. Mucho se ha escrito - y criticado - sobre este concepto: quién lo introdujo, cómo se desarrolló, sus beneficios y/o carencias. Durante las últimas décadas, las plantas integradas fueron tal vez uno de los conceptos de diseño de interiores más solicitados, pero hoy en día, los arquitectos/as se inclinan hacia lo contrario.


Desde el periodo precolombino de América, en el cual florecieron culturas como la olmeca, maya, purépecha y mexica (azteca), hasta la época moderna, donde la arquitectura se ha visto influenciada por movimientos sociales e incluso desastres naturales, la arquitectura mexicana exhibe una valiosa expresión arquitectónica con una voz propia y características distintivas. El Premio Nobel de Literatura Octavio Paz sostenía que la arquitectura es un testigo incorruptible de la historia. Asimismo, los materiales que la conforman han actuado como protagonistas de ella, perdurando en muchos casos a lo largo del tiempo y evolucionando gracias a las generaciones de arquitectos que han contribuido desde diversas perspectivas.
Para trazar una línea del tiempo, es posible tomar como punto de partida la arquitectura prehispánica, que exhibió una diversidad de matices debido a la vasta extensión territorial de México. Esto permitió que diversas culturas encontraran su nicho y desarrollaran estilos arquitectónicos característicos. Posteriormente, la época de la colonización española, que a su vez recibió influencias de la arquitectura islámica, representó un notable punto de inflexión en el desarrollo arquitectónico. Esta fase perduró hasta la llegada de la Independencia de México en el siglo XIX. A su vez, esto marcó el inicio de movimientos sociales y culturales, tanto durante como después de la Revolución Mexicana a principios del siglo XX.



Una forma de emplear el color es a través de la monocromía, una técnica de diseño que consiste en utilizar una sola tonalidad o color en un espacio. En arquitectura, la monocromía es una herramienta poderosa en donde se puede hacer un juego de distintas tonalidades a partir del uso de luces y sombras, generando espacios que ofrezcan experiencias únicas a sus habitantes.

La ciudad de San Miguel de Allende se ubica dentro del estado de Guanajuato, en la región centronorte de México, limitando geográficamente con los estados de Zacatecas, San Luis Potosí, Querétaro, Michoacán y Jalisco. Cuenta con 43,6 ha de superficie y es una de las regiones más pobladas de su estado. En 2008 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se caracteriza por su arquitectura barroca y española. Forma parte de la lista de pueblos mágicos de México. Además, en esta ciudad se encuentra la Parroquia de San Miguel Arcángel, construida a base de cantera rosa propia de la región.


El agua y la arquitectura están estrechamente relacionadas en el diseño del hábitat, esta relación va desde lo funcional hasta lo estético. La mejor opción es tomar esto en cuenta al momento de empezar a proyectar ya que implementar tecnologías y sistemas adecuados va a definir el consumo de este recurso. Actualmente, es una responsabilidad como profesionales pensar en cómo podemos reducir y reciclar el consumo del agua dentro de nuestros mismos hogares. Existen diversas formas para atender estas necesidades, algunas de ellas son instalar dispositivos de bajo flujo en grifos y duchas, inodoros de doble descarga y sistemas de riego eficientes para el paisajismo. Además, se pueden implementar sistemas de recolección y reutilización de agua de lluvia para el riego o la limpieza de la casa, lo que contribuye a su conservación.