
En Canadá, la tradición de tener una segunda vivienda en el campo es un aspecto profundamente arraigado en la cultura nacional. En Ontario y zonas de las provincias marítimas, estas segundas residencias rodeadas de naturaleza se denominan habitualmente "cottages". En Columbia Británica, Alberta y Saskatchewan, el término "cabin" (cabaña) es más común, mientras que en Quebec se conocen como "chalets". Más allá de cómo se las llame, estos refugios rurales ofrecen a los y las canadienses una vía de escape de la vida urbana, un espacio para reunirse con familiares y amigos/as, reconectarse con la naturaleza y disfrutar de actividades al aire libre durante todo el año.
































































































