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Arquitectos: Diana Radomysler, Elisa Friedmann, Mariana Ruzante, Samanta Cafardo, Studio MK27 - Marcio Kogan
- Área: 1000 m²
- Año: 2018



A lo largo del siglo XX, Miami ha sufrido numerosas y profundas transformaciones, desde su importante papel durante los años dorados, pasando a ser conocida como la capital estadounidense del Art Deco hasta convertirse en uno de los principales destinos de lujo de la ciudad. Después de casi una década de abandono y decadencia, poco a poco esta pequeña ciudad comenzó a despertar el interés en la comunidad de conservacionistas alrededor de 1985. Mientras que en la década de 1990, Miami resurge como un ave fénix para convertirse nuevamente en uno de los destinos más buscados en Estados Unidos, atrayendo a nuevos residentes ilustres y personajes famosos como Gianni Versace entre otros.

Lugares de la vida en sociedad, los espacios públicos son elementos clave del bienestar individual y colectivo. Constituyen una red de áreas abiertas como calles, plazas y parques, y también de espacios cubiertos, como bibliotecas públicas y museos. Esta red cumple múltiples roles en las ciudades, que incluyen el ocio, la convivencia social, la conservación ambiental, la circulación y los intercambios económicos. A pesar del rol vital que ejercen en la vida urbana, por lo general, en las ciudades brasileñas encontramos espacios públicos mal conservados, con iluminación insuficiente, aceras deterioradas y mobiliario en condiciones precarias. Espacios que, de por sí, desincentivan su uso y generan perjuicios sociales y económicos que suelen ser subestimados por el poder público y por la propia población.






En la década de 1960, Cristiano Toraldo di Francia y Adolfo Natalini, dos estudiantes de arquitectura afincados en Florencia de veintitantos años, decidieron emprender la importante tarea de diseñar una nueva forma para que los ciudadanos del mundo habitaran la tierra. Impulsados por las posibilidades de las novelas de ciencia ficción y el deseo de prescribir el diseño para resolver los problemas de su época, el dúo, que se autodenominó Superstudio, buscó reinventar continuamente su papel en lo que significa ser arquitecto. Su solución fue la creación de una cultura "anti-diseño" como un medio para proporcionar comentarios sobre la política, el capitalismo y el urbanismo, mediante la creación de ideas en las que todos tienen un espacio funcional que se libera del tiempo, el lugar y la necesidad de objetos excesivos.


El periodo entre las décadas de los 50 y los 70 en Brasil se caracterizó, sobre todo, por la producción y difusión de la arquitectura brutalista. A pesar de la falta de una definición unánime que caracterice lo que puede entenderse como una derivación de la arquitectura moderna, el término “brutalismo” se utiliza de manera general para denotar edificios de la época que tienen un denominador común: el uso aparente de los materiales de construcción, en especial el concreto.

En los últimos años hemos sido testigos del (re)descubrimiento de uno de los capítulos más fascinantes e importantes de la historia de la arquitectura moderna: la arquitectura comúnmente llamada brutalista despertó un masivo interés en la comunidad internacional de arquitectos y amantes de la arquitectura. Resulta que, dentro de este estilo, el fenómeno comúnmente llamado "brutalismo soviético" es aún mucho más complejo de entender, ya que está inextricablemente vinculado al contexto político totalitario y opresivo que lo vio surgir. No es de extrañar que en la mayoría de los países que estuvieron bajo la influencia y la dominación soviética hasta el final de la Guerra Fría, esta cara de la arquitectura sea a menudo tratada con cierto escepticismo, cuando no con repudio y desprecio. En este contexto, el paisaje urbano y arquitectónico de un país como Polonia no podría ser menos fascinante.

Aliseñar un edificio, uno de los mayores desafíos consiste en integrar su base con el nivel de la calle. Para crear una relación más beneficiosa con la ciudad, llevar "ojos a la calle" —como decía Jane Jacobs— o incluso configurar una fachada activa, existen diversas soluciones empleadas por los/las profesionales de la arquitectura.

En 1936, la Academia Brasileña de Prensa instituyó un concurso para el proyecto de su nueva sede en Río de Janeiro. Hebert Moses, presidente de la asociación, estaba, según Cláudio Pereira (2002), sintonizado con las corrientes vanguardistas internacionales, habiendo sido incluso intérprete de Frank Lloyd Wright con ocasión de sus conferencias en Río de Janeiro en 1931. Fue él quien seleccionó a los miembros del jurado, el cual estaba integrado por asociados de la A.B.I., arquitectos/as y miembros de organismos especializados.