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Arquitectos: ARCHITEKTI mikulaj & mikulajova
- Área: 306 m²
- Año: 2024
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Proveedores: TON


El 11 de octubre de 2026, Donald Insall Associates anunció el fallecimiento de su fundador, Sir Donald Insall. Al describirlo como "un hombre de gran tacto, encanto y humor", la firma reconoció su contribución a las estructuras, instituciones y herramientas de preservación del patrimonio en Inglaterra, así como su conocimiento práctico y aplicación de las técnicas de restauración. Como arquitecto, conservacionista, consultor de planificación, autor y docente, dirigió durante cuatro décadas una de las oficinas de conservación líderes en Gran Bretaña tras fundarla en 1958. Su estudio llevó a cabo la renovación de Kelmscott Manor (de William Morris) en Oxfordshire y Kedleston Hall (de Robert Adam) en Derbyshire, la conservación del centro histórico de Chester y la restauración del Castillo de Windsor tras el incendio de 1992, entre otros hitos británicos.

Utilizar contenedores de carga como base estructural —práctica conocida también como "cargotectura"— parece un enfoque constructivo sencillo. Quizás de manera engañosa. Si bien es cierto que los contenedores representan un material de construcción rápido, rentable y que a menudo requiere poco esfuerzo, además de ser duraderos y personalizables, su conversión también plantea importantes desafíos. Sin una planificación minuciosa, el proceso de obra puede volverse tortuoso y los resultados, decepcionantes.
Para determinar si los contenedores son la opción adecuada para un proyecto de construcción, resulta fundamental ir más allá de su atractivo industrial y analizar las realidades y limitaciones de estas cajas de acero como material de construcción.

Si se camina a lo largo de un río en casi cualquier ciudad de América Latina, se encontrarán tramos rectificados, revestidos de concreto, sepultados bajo vialidades o relegados detrás de zonas industriales y barrios residenciales. A lo largo del siglo XX, la expansión urbana ocupó paulatinamente las riberas y las antiguas llanuras aluviales, mientras que los cursos de agua fueron desviados o confinados en infraestructuras diseñadas para controlarlos. Sin embargo, el agua siguió reclamando su espacio. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, las inundaciones han sido durante décadas el desastre natural más frecuente en América Latina y el Caribe.
Algunas ciudades han comenzado a replantearse la relación con estos bordes urbanos. En Chile, México y Brasil, se están desarrollando parques en cauces de ríos, canales de drenaje y otras áreas expuestas a inundaciones. Estos espacios albergan el agua durante las lluvias intensas, al tiempo que ofrecen zonas de recreación, tránsito y encuentro durante gran parte del año. Asimismo, su diseño transforma la forma en que los vecindarios colindantes acceden a territorios antes vinculados con inundaciones, contaminación o un uso público limitado.




Creado por surfistas de California que querían trasladar las líneas del surf al asfalto, el skate pronto superó su rol de simple alternativa para los días sin olas. Se consolidó como una práctica que lee la ciudad desde otra lógica, reinterpretando escalones, pasamanos, muros y espacios intersticiales como posibles trayectorias, desafíos y oportunidades. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en una cultura urbana global, una forma de habitar y transformar el espacio público a través del movimiento. Lo que antes era marginal se ha transformado en un catalizador para la construcción de comunidad y la generación de nuevos usos en espacios olvidados. En su esencia, el skate revela cuántas ciudades coexisten dentro de una misma ciudad, según quién se desplace por ella y cómo cada persona sea capaz de reinterpretar su entorno.


Si bien la arquitectura suele responder a un programa de usos específico —considerando superficies, contextos y diversas condiciones económicas y técnicas—, los edificios rara vez permanecen inalterados a lo largo de su vida útil. Los programas, las dinámicas espaciales y las necesidades de las personas usuarias cambian, al igual que las condiciones ambientales, económicas y tecnológicas, lo que exige intervenciones que probablemente no se previeron al inicio del proyecto. Las estructuras de acero permiten proyectar una arquitectura capaz de crecer, transformarse, desmontarse y reensamblarse. Su precisión dimensional, sus componentes industrializados y el potencial de las conexiones mecánicas hacen posible el diseño de sistemas abiertos y preparados para futuras intervenciones.

Cada año, el 13 de octubre, el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (DIRRD) llama la atención sobre las formas en que las comunidades pueden reducir la exposición y la vulnerabilidad ante las amenazas. Establecido por las Naciones Unidas en 1989, este día ofrece una oportunidad para reflexionar sobre cómo los gobiernos, las comunidades y los/las profesionales pueden fortalecer la preparación y la resiliencia antes de que ocurran los desastres. Para su edición de 2026, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) ha seleccionado "La resiliencia comienza en el hogar" como tema central, situando a la vivienda en el centro de la campaña de este año.


Ha comenzado la construcción de la Academia de Música y Artes Frank Liu Jr. (FLAMA) en Houston, Texas, diseñada por OMA, bajo la dirección del socio Jason Long, con RDLR Architects como arquitecto de registro y SWA Group a cargo del diseño de paisaje. El proyecto consiste en la reutilización adaptativa de la histórica planta de café J. A. Folger & Co. de la década de 1930 en Houston, convertida en un espacio educativo para las artes. Las instalaciones de 6,050 m² albergarán una escuela charter pública de inscripción abierta y gratuita, que atenderá a estudiantes desde pre-kindergarten hasta octavo grado. El edificio se ubica a lo largo del corredor Buffalo Bayou East de Houston, justo frente a Turkey Bend, un proyecto de paisaje diseñado por Reed Hilderbrand junto con NADAAA y Rogers Partners que reimagina el antiguo frente industrial de la ribera como una red de espacios públicos y paisajes adaptados a las inundaciones. La conversión de la antigua planta de café forma parte de una transformación más amplia de la zona y se prevé que abra sus puertas en agosto de 2027.