
-
Arquitectos: Penzel Valier
- Área: 44000 m²
- Año: 2025
-
Proveedores: Sundesign photovoltaic engineering


El colectivo de arte, arquitectura y diseño con sede en Londres Assemble anunció recientemente un nuevo proyecto de espacios de trabajo en la capital inglesa. Desde su fundación en 2010, el estudio ha consolidado una comunidad en torno a los oficios y la fabricación, ofreciendo espacios creativos y de industria ligera que resisten las fuerzas del mercado, funcionando como una plataforma para el trabajo social y ecológicamente comprometido. Recientemente, aseguró un contrato de arrendamiento por 25 años, con opción de compra, para Bromley Hall, una mansión de principios del período Tudor considerada una de las casas más antiguas de Londres. El plan consiste en transformar los tres edificios del sitio —Bromley Hall (c. 1485), la antigua biblioteca Poplar Library (c. 1904–5) y el edificio de contenedores RedBox— en el espacio de trabajo más grande de Assemble hasta la fecha, sumando 14,000 pies cuadrados (unos 1,300 m²) a su oferta actual de espacios de trabajo, con un plan de desarrollo a largo plazo proyectado para duplicar esta cifra. El nuevo proyecto del estudio persigue un doble objetivo: restaurar un edificio catalogado como Grado II* y aumentar la estabilidad de la comunidad de industrias creativas a través de contratos de arrendamiento a largo plazo y un nuevo espacio de colaboración.

Ubicada al pie de la cordillera de Alborz, Teherán crece bajo una cadena montañosa que la protege y la asfixia al mismo tiempo. El mismo paisaje que bloquea los vientos y atrapa la contaminación sobre la ciudad alberga también, a lo largo de sus laderas, siglos de disputas por este territorio estratégico. Se trata de una capital construida sobre un terreno inestable, tanto geológica como políticamente. Bajo sus avenidas corren fallas sísmicas activas, mientras que sobre ellas se acumulan las huellas de sucesivas reconstrucciones, demoliciones y reinvenciones forzadas. De este modo, la ciudad continúa expandiéndose, testigo silencioso de un país que, durante más de dos siglos, ha negociado constantemente entre la memoria y el borrado.








El espacio público suele concebirse para ser percibido como universal, pero su acceso se experimenta de manera desigual. Para muchas mujeres, desplazarse por la ciudad implica una evaluación constante de la exposición, la visibilidad, la proximidad a otras personas, la iluminación, el acceso al transporte, las rutas de escape y la probabilidad de sufrir acoso. Estos cálculos están determinados tanto por condiciones espaciales como sociales. La seguridad es una cuestión de forma urbana, mantenimiento, movilidad, gobernanza y distribución de la inversión pública. Si bien el entorno construido puede no ser la causa directa de la violencia de género, sí puede intensificar la vulnerabilidad y normalizar la desigualdad en el acceso, especialmente a los espacios públicos.
Para los/las arquitectos/as y planificadores/as, existe una distinción fundamental entre diseñar para la vigilancia y diseñar para la seguridad cotidiana. Las estrategias de vigilancia tienden a centrarse en el control, la presencia policial y la gestión del movimiento, mientras que la seguridad cotidiana depende de si las personas pueden ver y ser vistas, si las rutas son claras, si los espacios públicos fomentan actividades durante todo el día y de qué manera se sostiene su mantenimiento a largo plazo. El rol del diseño es transformar las condiciones en las que se desarrolla la vida pública.


