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Arquitectos: Super Void Space
- Área: 450 m²
- Año: 2025










Los jardines botánicos propician un diálogo estrecho entre el paisaje, el diseño, la comunidad y la investigación científica. Con origen en los huertos medicinales y las colecciones privadas dedicadas a la clasificación de plantas, estos espacios evolucionaron hasta convertirse en instituciones donde se podían cultivar y presentar al público especímenes recolectados en diversas regiones y climas. Su evolución en la sociedad dio lugar a un repertorio arquitectónico singular que abarca desde invernaderos y conservatorios hasta herbarios y laboratorios, llegando eventualmente a centros de visitantes y espacios de hospitalidad. La arquitectura sigue siendo fundamental para el jardín botánico, actuando como un instrumento de cultivo y un marco para organizar y estudiar el campo de la botánica.


Buildner se complace en anunciar los resultados de la edición 5 del concurso Architect's Chair, la quinta entrega de este certamen internacional anual que invita a profesionales de la arquitectura y el diseño de todo el mundo a crear una silla de autor que refleje su propia filosofía y visión de diseño.
El diseño de sillas ejemplifica el carácter interdisciplinario de la arquitectura, al reunir cuestiones de proporción, estructura, material, ergonomía y artesanía en la escala de un solo objeto. Las propuestas de este año exploraron una amplia gama de enfoques, desde soluciones sumamente minimalistas y de gran eficiencia estructural hasta diseños arraigados en referencias culturales, la experimentación con materiales y nuevos métodos de fabricación.

En todo Brasil, la arquitectura sigue cobrando forma a través de diferentes tipos de práctica, escalas y relaciones con el lugar. La selección de este mes analiza oficinas que trabajan más allá de los límites arquitectónicos convencionales, enfoques colectivos que reconectan el diseño y la construcción, y proyectos que responden al paisaje, la memoria y la comunidad. Junto con edificios y espacios públicos de reciente construcción, las nuevas intervenciones culturales en São Paulo y Río de Janeiro destacan aún más cómo la arquitectura se cruza con el arte, el patrimonio y el entorno urbano en general.


Entre los días 9 y 11 de octubre se realizará en el Parque Cultural de Valparaíso, Chile, “Oficios en obra”, un evento de aprendizaje y colaboración en torno a los oficios constructivos patrimoniales de la ciudad. Organizado por el Municipio, el encuentro busca poner en valor y preservar técnicas de trabajo vinculadas históricamente a la construcción de Valparaíso, promoviendo su reconocimiento y contribuyendo a su continuidad en nuevas generaciones por medio de actividades abiertas y gratuitas. Como el que alguna vez fue el puerto más importante del Pacífico sur, la arquitectura porteña es testimonio de diversas aplicaciones de madera estructural, tierra cruda y tecnologías industriales importadas durante el siglo XIX. Esto la convierte en sujeto de estudio de oficios y técnicas constructivas tradicionales que vuelven a ponerse en valor en contextos contemporáneos de crisis climática y económica para servir como alternativa de futuro.

Si se le pregunta a un/a arquitecto/a cuál es el problema más difícil de la disciplina en este momento, rara vez mencionará el bloque de viviendas de posguerra sin mantenimiento a dos calles de su oficina. Lo que se le viene a la mente son los diferenciales de presión en Marte o las cargas de tracción en una plataforma flotante; y es que un suelo sin reclamar no tiene con quién negociar, no tiene una historia a la cual responder ni inquilinos/as que recuerden la última renovación, lo que facilita considerablemente el diseño.
Quienes ejercen la arquitectura suelen creer que están resolviendo un problema más complejo que el de al lado. Un proyecto como The Line, una ciudad de 170 kilómetros diseñada para albergar a nueve millones de habitantes en un terreno sin reclamantes previos, no es arquitectónicamente más difícil que un sitio con un siglo de ocupación, disputas de propiedad y un departamento de planificación urbana que recuerda a las últimas tres desarrolladoras que usaron la palabra "comunidad" para referirse a algo muy distinto. Es, de hecho, considerablemente más sencillo. No hay nadie a quien persuadir, ni historia a la cual responder, ni discusiones que perder. Esto plantea una interrogante: si el problema verdaderamente difícil está a dos calles de la oficina, sin resolver, mientras que el más sencillo se queda con los renders y las rondas de financiamiento, entonces "ambición" no es la palabra adecuada para describir lo que ocurre. Hay algo que se está evitando, y es momento de empezar a reflexionar sobre qué es.
