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Arquitectos: Lord Aeck Sargent
- Área: 360000 ft²
- Año: 2020




A los y las arquitectas se les encomienda la tarea de proteger la salud, la seguridad y el bienestar de la ciudadanía. Cuando los edificios fallan, ya sea por sobrecargas, deficiencias de diseño o desastres naturales, esa responsabilidad también recae en quienes tienen la capacidad y la disposición de ayudar a las personas necesitadas. El personal de bomberos se enfrenta regularmente al colapso de la arquitectura, arriesgando a menudo la vida y la integridad física para salvar a ocupantes y personas desconocidas. Sin embargo, el personal de bomberos y de emergencias también cuenta con sus propios edificios que consideran su hogar: tipologías poco comunes donde confluyen las actividades recreativas, domésticas y profesionales.



Chicago ha sido históricamente un centro de diseño. Al ser la tercera ciudad más poblada de los Estados Unidos y contar con una de las economías más grandes y diversificadas del mundo, la Ciudad del Viento es un núcleo para el comercio, el transporte y la cultura. Chicago ha redefinido continuamente la arquitectura de la hospitalidad desde mucho antes de la pandemia, y ahora la ciudad vuelve a hacer un balance con miras a reimaginar el futuro de los viajes y el entretenimiento.



Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
Pocos negocios en los Estados Unidos son vistos con tanto afecto como los comercios familiares. Las tiendas gestionadas por sus propios dueños poseen una cualidad que transmite que «todo marcha bien en el mundo»; satisfacen las necesidades cotidianas del barrio y, mediante el constante trato directo, ayudan a que las personas se sientan parte de una comunidad solidaria. Sin embargo, desde hace tiempo estas tiendas de barrio se encuentran bajo una gran presión. En el medio siglo posterior a 1950, el automóvil trasladó gran parte del comercio minorista estadounidense hacia corredores viales periféricos imposibles de transitar a pie, reduciendo drásticamente el número de estos pequeños establecimientos locales. En las últimas dos décadas, el auge del internet ha intensificado la presión sobre el comercio físico, una situación que la pandemia no hizo más que agravar.
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Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge bajo el título "When It Comes to Climate Change, Traditional Practice Is Broken."
Los diagnósticos sobre diseño sostenible en Estados Unidos se presentan, para muchos, como una especie de test de Rorschach. Por un lado, pareciera que el sector de la construcción avanza con pasos firmes hacia objetivos de emisiones de carbono nulas, pero por el otro, pareciera que la disciplina evoluciona con demasiada lentitud, sin lograr alcanzar los objetivos clave mientras el reloj ecológico sigue avanzando sin detenerse. La verdad desconcertante de todo esto es que ambas perspectivas son aparentemente ciertas. En las últimas décadas, el sector se ha vuelto mucho más eficiente desde el punto de vista energético. Hemos aumentado el número de edificios aplanando la curva energética y el costo de las energías renovables sigue bajando. Pero se necesita mucho más, y mucho más rápido. También, todavía siguen existiendo enormes obstáculos. Sin una red renovable y códigos energéticos estrictos, es difícil ver cómo podremos descarbonizar completamente el sector de la construcción incluso en 20 años, y mucho menos en el plazo sugerido por los científicos del clima. Es el clásico escenario de buenas y malas noticias (o viceversa, según el estado de ánimo).
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