El recorrido de la exposición es, en sí mismo, un tránsito entre lenguajes y sirve como metáfora de la traducción ideológica de sus contenidos. A lo largo de la muestra, se producen interpretaciones imperfectas de la obra mediante una serie de textiles translúcidos pero opacos que dividen el interior de la galería. Estos textiles separan al/a la espectador/a del material expuesto y, simultáneamente, funcionan como pasillos a través del espacio. La calidad óptica de la tela crea proyecciones etéreas y tenues que se encuentran justo más allá del alcance de la percepción. Al ocultar selectivamente los modelos arquitectónicos, se alude al descubrimiento y la materialización de una idea durante el proceso de diseño. Ideas con bordes difusos e indefinidos que residen en el ámbito de la conciencia hasta que se traducen en realidad. Las sombras proyectadas por los modelos ocultos acechan y se balancean en la sala de exposiciones, como conceptos dispersos, observados por el/la visitante mientras se adentra en la mente del/de la diseñador/a. Estas ideas flotan en el espacio como una colección de arquitectura imaginada. A través de nuestra instalación, la intención es derribar los límites del entorno construido, representado físicamente por la arquitectura de Tadao Ando. La forma en que el edificio y la exposición interactúan servirá como una investigación sobre un enfoque situacional de la arquitectura que se deleita en la distorsión y la ambigüedad.