Romullo Baratto es arquitecto, doctor por la FAUUSP y Managing Editor de ArchDaily. Anteriormente coordinó el equipo editorial de la 11ª Bienal de Arquitectura de São Paulo y se desempeñó como Managing Editor de ArchDaily Brasil, donde lideró la plataforma para obtener el Premio FNA, la primera vez que este reconocimiento fue otorgado a un medio de comunicación. Su trabajo abarca la investigación académica y la práctica editorial, comunicando la arquitectura a través de textos, entrevistas, conferencias, curaduría y fotografía. Síguelo en Instagram @romullobf.
“La invención humana por excelencia”. Así describió a la ciudad el sociólogo francés Claude Lévi-Strauss durante la primera mitad del siglo XX. Aunque narrativas más recientes puedan considerar obsoleta su idea, resulta innegable que las ciudades existen gracias a la acción humana sobre el paisaje. En ese sentido, Tokio es quizá la expresión “más humana” que se pueda encontrar, ya que su población metropolitana de 37 millones de habitantes le asegura el primer lugar entre las ciudades más grandes del mundo.
«Cada vez que describo una ciudad digo algo de Venecia», le dijo Marco Polo a Kublai Khan en el libro fundamental de Italo Calvino, Las ciudades invisibles. Quien fuera alguna vez el corazón de una poderosa república marítima, Venecia alberga, en efecto, muchas ciudades dentro de su intrincada red de canales, callejones, puentes y plazas. Reconocida por su singular belleza arquitectónica, su historia renacentista y su trascendencia cultural —y, por supuesto, por estar construida en medio del agua—, durante las últimas décadas Venecia se ha convertido en una de las víctimas más notables del sobreturismo, al recibir un estimado de 30 millones de visitantes al año.
Las cifras son asombrosas y superan con creces a las 50,000 personas residentes que llaman a Venecia su hogar; esto es, 120,000 menos que su población a principios de la década de 1950, cuando la población local comenzó a marcharse, afectada por el ruido permanente y la saturación de las calles peatonales.
Propuesta galardonada con el primer lugar. Autoría de André Augusto Prevedello. Imagen vía Concurso EcoParque Itaipu
Itaipu Binacional, empresa perteneciente a Brasil y Paraguay que administra la Central Hidroeléctrica de Itaipú, lanzó un concurso nacional de arquitectura para el diseño del EcoParque Itaipu, en Foz de Iguazú. La convocatoria, publicada en diciembre de 2022, preveía la creación de un parque urbano que "contribuirá a la conservación de una de las áreas verdes más relevantes de Foz de Iguazú, asociada al uso público y sostenible".
Las propuestas arquitectónicas presentadas debían estar preparadas para incorporar las más diversas tecnologías, ya sean digitales o soluciones basadas en la naturaleza, con el fin de transformar el parque en un laboratorio de soluciones para enfrentar los problemas cotidianos de una manera más feliz y eficaz.
Cuatro años después de recibir el acervo del arquitecto capixaba Paulo Mendes da Rocha, la Casa da Arquitectura de Portugal inaugura dos exposiciones dedicadas al brasileño ganador del Premio Pritzker (2006) y del León de Oro de la Bienal de Venecia (2016). La mayor de ellas, con 138 dibujos originales, decenas de fotografías y otros documentos, se dedica a la obra construida del arquitecto y busca ampliar la noción de geografía que atraviesa la producción de Mendes da Rocha.
A más de diez mil kilómetros de distancia de la capital, Brasilia, una joya de la arquitectura moderna brasileña mira hacia el mar Mediterráneo. Ubicada en otra Brasilia, un distrito de Beirut nombrado en homenaje a la capital brasileña, la Residencia del Embajador de Brasil en el Líbano, diseñada por Olavo Redig de Campos, combina el modernismo de los trópicos con elementos de la cultura de Medio Oriente.
Por primera vez, la casa se abrirá al público a través de visitas guiadas centradas en el patrimonio histórico. Dirigidas a profesionales y estudiantes de arquitectura, diseño y artes, las visitas estarán a cargo del Dr. George Arbid, director del Arab Center for Architecture, una institución de referencia en la arquitectura moderna de la región.
Los países africanos emitieron una dura declaración conjunta en la que exigen a los principales países contaminantes que ayuden a las naciones más pobres a desarrollarse sin destruir aún más el clima y la naturaleza del planeta, como lo hicieron los países ricos. Las naciones africanas defienden una tasa global sobre el carbono como la vía principal para viabilizar las inversiones sostenibles en los países vulnerables.
No País dos Arquitectos es un podcast creado por Sara Nunes, responsable también de la productora de películas de arquitectura Building Pictures, cuyo objetivo es conocer a los/las profesionales, los proyectos y las historias detrás de la arquitectura portuguesa contemporánea de referencia. Con poco más de 10 millones de habitantes, Portugal es un país sumamente interesante en relación con este campo profesional, y su producción arquitectónica va mucho más allá de su escala poblacional o territorial.
En este episodio de la sexta temporada, Sara conversa con el arquitecto y curador Pedro Gadanho sobre la exposición Generation Proxima: Prácticas Ambientales Emergentes en la Arquitectura Portuguesa. Escuche la conversación y lea parte de la entrevista a continuación.
En julio de este año, la Unesco otorgó al Sitio Roberto Burle Marx el título de Patrimonio Mundial. Con esto, Brasil pasa a tener 23 sitios y prácticas inscritas en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad, que reúne bienes, conjuntos y prácticas de valor material e inmaterial.
De acuerdo con la Unesco, los 23 bienes y prácticas declarados patrimonio en Brasil pueden dividirse en Patrimonio Cultural —"compuesto por monumentos, conjuntos de edificios o sitios que tengan un valor histórico, estético, arqueológico, científico, etnológico o antropológico excepcional y universal"— y Natural —"formaciones físicas, bionaturales y geológicas excepcionales, hábitats de especies animales y vegetales amenazadas y zonas que tengan un valor científico, de conservación o estético excepcional".
¿Qué puede ofrecer un bacalao a la arquitectura? O, mejor dicho, ¿qué lecciones sobre medio ambiente y asentamientos humanos podemos aprender de la historia de la pesca? Esta improbable pregunta es la que subyace en el libro Arquitetura do Bacalhau, de André Tavares y Diego Inglez de Souza, publicado por Dafne Editora y lanzado recientemente en Brasil.
En la siguiente entrevista, conversamos con Tavares sobre las infraestructuras ligadas a la pesca del bacalao y su relación con el territorio, el trabajo y la producción arquitectónica. A partir de un enfoque original —que conecta arquitectura, ecología, fisiología de los peces e historia industrial—, los autores proponen una lectura del espacio construido anclada en los ecosistemas que lo sustentan. Lejos de ser una mirada nostálgica sobre el pasado, la investigación apunta a la urgencia de repensar la arquitectura en el contexto de las transformaciones ambientales en curso, evidenciando cómo las construcciones humanas moldean y son moldeadas por los ecosistemas naturales marinos.
Durante mucho tiempo, la arquitectura se ha definido como la obra de visionarios singulares; sin embargo, Beatriz Colomina, destacada teórica, historiadora y curadora, desafía esta noción al sostener que la arquitectura es, por definición, un esfuerzo colaborativo. Colomina analiza de manera crítica cómo el mito del genio solitario —casi siempre representado como hombre— ha invisibilizado las contribuciones de innumerables mujeres y de equipos enteros involucrados en el proceso de diseño. Para ella, repensar la arquitectura implica reconocer la complejidad del trabajo colectivo y desmantelar los sesgos históricos que han dado forma a las narrativas de la disciplina.
Los y las arquitectos/as de hoy en día trabajan en múltiples mundos: desde el diseño de mobiliario, paisajes y manzanas urbanas hasta la creación de sets de filmación, fotografías y videos. Se dedican a restaurar y readaptar edificios existentes en lugar de construir de cero, al tiempo que escriben, investigan y publican. Hay quienes diseñan espacios virtuales para videojuegos o especulan sobre hábitats en el espacio exterior y bajo el agua. También hay quienes se involucran directamente con la sociedad a través de la política, el activismo o proyectos comunitarios. Muchos/as experimentan con la biología, prueban nuevos materiales y asumen el rol de científicos/as. Los y las arquitectos/as están descolonizando las viejas narrativas y descarbonizando la industria de la construcción; al entrelazar sus pasiones personales con los desafíos sociales y ambientales más urgentes, logran expandir las fronteras de la profesión y ampliar su alcance.
Ante tantos cambios en la profesión, especialmente en los últimos años, cabe preguntarse: ¿Cómo está evolucionando el rol del/de la arquitecto/a en respuesta a las crisis globales y a las cambiantes necesidades de la sociedad? ¿De qué manera puede la interdisciplinariedad ampliar el alcance y el impacto de la práctica arquitectónica? ¿Y qué habilidades, más allá del diseño tradicional, se están volviendo esenciales para los y las arquitectos/as en el mundo actual?
El Carnaval es una de las mayores expresiones culturales de Brasil. Imagen vía Shutterstock
Río de Janeiro, a menudo llamada la "Ciudad Maravillosa", es un vibrante tapiz tejido con diversos hilos culturales, históricos y sociales. Su historia comienza con los pueblos indígenas tupí, purí, botocudo y maxakalí, quienes habitaban originalmente la región. El nombre de la ciudad, que se traduce como "Río de Enero", proviene de los exploradores portugueses que llegaron a la bahía de Guanabara el 1 de enero de 1502, creyendo erróneamente que se trataba de la desembocadura de un río.
La cultura es el conjunto de saberes y prácticas que las personas utilizan para expresarse y dar sentido al mundo de manera colectiva. Como nos recuerda la filósofa brasileña Marilena Chauí, la palabra deriva del latín colere, que significa "cuidar". En ese sentido, la agricultura representa el cuidado de la tierra, mientras que el culto religioso es el cuidado de los dioses. En su esencia, la cultura es la creación de universos simbólicos expresados a través de diversos lenguajes —incluida la arquitectura— que tejen conexiones a lo largo del tiempo, salvaguardando las memorias del pasado al tiempo que abren nuevas posibilidades para el futuro.
Este mes, ArchDaily explora La arquitectura de la cultura hoy planteando una pregunta central: ¿cómo da forma la arquitectura a la manera en que se produce, consume y experimenta la cultura? Este tema examina cómo la arquitectura tanto moldea la vida cultural como responde a ella, desde la permanencia de museos, teatros y bibliotecas hasta la efimeridad de pabellones, instalaciones y plataformas virtuales. Asimismo, considera el rol de los/las arquitectos/as en la curaduría, la escenografía y el diseño de exhibiciones, así como la representación de los espacios culturales en el cine y los entornos digitales.
Como solía sostener el recordado urbanista Jaime Lerner, el futuro de la arquitectura no radica en construir nuevas ciudades, sino en actualizar las que ya existen. En un mundo donde los recursos son finitos y el espacio urbano está cada vez más saturado, su afirmación resulta más urgente que nunca. Es un llamado a que quienes ejercen la arquitectura miren hacia adentro, replanteen lo que realmente necesita construirse y reconozcan el potencial creativo de lo que ya existe. Dentro de las limitaciones de las estructuras existentes se esconde una oportunidad para diseñar de manera diferente: reparar, adaptar y reutilizar. O, como diría el poeta francés Louis Aragon, reinventar el pasado para ver la belleza del futuro.
Este mes, ArchDaily exploraConstruir menos: replantear, reutilizar, renovar, reconvertir, un tema que examina la creciente tendencia en la arquitectura de trabajar con lo preexistente. A medida que los espacios urbanos se densifican y el suelo escasea, quienes ejercen la arquitectura están replanteando el impulso de construir desde cero. En su lugar, prolongan la vida útil de las estructuras existentes, adoptando la renovación y la reutilización adaptativa como estrategias de sostenibilidad y creatividad. La pregunta que guía esta exploración es sencilla pero urgente: ¿cómo puede la arquitectura redefinir los futuros urbanos construyendo menos?
Desde los pabellones de Osaka y Venecia, hasta las mesas redondas de Belém, un año más llega a su fin. Diciembre nos invita a hacer una pausa y repasar los momentos que definieron la arquitectura y las ciudades en 2025. La reflexión no es solo un acto de memoria, sino de prospectiva: una forma de entender dónde hemos estado para imaginar hacia dónde podemos dirigirnos. Desde narrativas culturales en constante cambio hasta avances materiales y tecnológicos, este último año subrayó la importancia de la experimentación y la adaptación en todo el entorno construido.
Este mes, ArchDaily explora el Resumen del Año, un espacio que reúne las historias, ideas y voces más destacadas del año. Esta cobertura revisita los proyectos, entrevistas y ensayos que dieron forma a la conversación, al tiempo que reconoce a los/las arquitectos/as y pensadores/as que dejaron un impacto duradero en la disciplina. Asimismo, proyecta su mirada hacia el futuro al identificar los proyectos y temas más anticipados de 2026, junto con las direcciones emergentes que estos sugieren.
Nos complace anunciar los proyectos finalistas del Premio ArchDaily Brasil Obra del Año 2025. Tras dos semanas de nominaciones, se seleccionaron las obras más votadas entre cientos de proyectos construidos en países de lengua portuguesa. Nuestro jurado, integrado por miles de lectoras y lectores, desempeñó una vez más un papel fundamental en la curaduría de esta selección, dando como resultado una lista de 15 proyectos destacados.
Desde hoy y hasta el 9 de abril a las 23:59 (GMT-3), se puede votar una vez al día por los finalistas, quienes representan los mejores ejemplos de la arquitectura lusófona contemporánea. El resultado se dará a conocer el 10 de abril.
Hay lugares en el mundo donde el calor ya supera los cincuenta grados y otros donde el agua sube metros por encima de lo esperado. Mientras tanto, en el corazón de São Paulo, arquitectos/as, investigadores/as, artistas y comunidades se reúnen para preguntar: ¿cómo habitar la Tierra en tiempos de extremos? Esta es la provocación que guía la 14ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo, que ocupa la Oca de Ibirapuera y se concentra en el tema Extremos: Arquitecturas para un Mundo Caliente. Más que una exposición, se trata de un llamado a enfrentar la crisis climática, la desigualdad social y la urgencia de reinventar las formas de vida.
A diferencia de ediciones anteriores, distribuidas por varios puntos de la ciudad, el equipo curatorial integrado por Clevio Rabelo, Jera Guarani, Karina de Souza, Marcella Arruda, Marcos Certo y Renato Anelli optó por concentrar la edición de este año bajo un mismo techo, permitiendo que la narrativa curatorial se presente de manera clara y directa. Todo el recorrido está allí, organizado en secciones que entrelazan prácticas ancestrales y tecnologías emergentes, experimentaciones materiales y perspectivas críticas, proyectos locales y debates de alcance global. De este modo, la Oca se convierte en una encrucijada: superpone miradas arquitectónicas diversas, ofreciendo una plataforma de reflexión colectiva sobre la sociedad y el medio ambiente.
Una estructura de bambú se erige como un espacio de confluencia entre técnica, ancestralidad y práctica colectiva. OCO es la primera obra de Cambará Instituto, organización originada a partir del Projeto Arquitetas Negras, concebida durante una residencia artística en Cerbambu, en Ravena (MG), con el apoyo de re:arc institute. A lo largo de siete días de inmersión, en julio de este año, diez arquitectas negras trabajaron junto al maestro Lúcio Ventania, explorando el potencial constructivo y simbólico del bambú. El proceso culminó con la presentación de la obra en la 14ª Bienal Internacional de Arquitectura de São Paulo.
La experiencia propuso un reencuentro entre prácticas arquitectónicas y ciencias enraizadas en el cuerpo y la tierra. El proceso involucró todas las etapas de producción, desde la selección y el corte del bambú hasta el curado y el montaje, dando como resultado una estructura de seis metros de altura y cinco de diámetro. El diseño hace referencia a las xossas de Benín y cuenta con paja de la costa del país africano en su parte superior. Además, la instalación fue “vestida” con 220 mil cuentas, conocidas como “lágrimas de San Pedro”, confeccionadas por cuarenta mujeres mayores en situación de vulnerabilidad social que viven en la región donde se llevó a cabo la residencia artística, fortaleciendo así los vínculos comunitarios y económicos.