
Hoy en día, se estima que solo en Brasil se depositan 30 millones de toneladas de basura al año en rellenos sanitarios, y que solo en São Paulo se destinan 14 mil toneladas de residuos sólidos a estas áreas cada día. [1] No es de extrañar que los rellenos sanitarios ocupen enormes porciones de territorio que no paran de crecer, representando problemas críticos para casi todas las ciudades. Pero ¿qué se puede hacer cuando los rellenos ya no pueden recibir más residuos y son cerrados? ¿Es posible dar una nueva vida a estas montañas de basura? ¿Cuáles son las posibilidades y precauciones a tomar?






















