Ahora más que nunca, la arquitectura requiere innovación. La pandemia nos ha hecho replantear a fondo el funcionamiento de nuestras ciudades, espacios públicos, edificios y hogares. Mientras tanto, las recientes protestas de Black Lives Matter y la demanda de justicia racial nos interpelan sobre la complicidad de la arquitectura en problemáticas socioeconómicas más amplas. Estos desafíos son urgentes y ya no podemos posponer los cambios en la arquitectura.
En 2013, la película “Ella”, en la que su protagonista se enamora de una asistente virtual, intentaba representar un futuro no tan lejano de una realidad relativamente distópica. Aunque la ciudad representada era, probablemente, una Los Ángeles futurista, las filmaciones se realizaron en Shanghái. Tras visitar la ciudad, creo que fue una decisión acertada, dada la atmósfera constante que evoca esa temática. Recuerdo encontrarme sobre una gigantesca pasarela peatonal circular sobre la rotonda Mingzhu, que conecta importantes avenidas en el corazón de Pudong, el actual centro de negocios de Shanghái. Frente a mí veo la singular Oriental Pearl Tower, una torre de televisión de 467 metros de altura construida por una empresa estatal china en 1994. Cuando miro hacia atrás y hacia arriba y veo la Shanghai Tower, el segundo edificio más alto del planeta con unos impresionantes 632 metros de altura, el impacto es aún mayor. Esta es la imagen de Shanghái hacia el mundo, la vitrina de una nueva China que rompe paradigmas y alcanza los cielos.
Generalizar el reciclaje de materiales en el sector de la construcción requiere una estrategia vertical capaz de transformar los flujos de trabajo y las normas de la industria, estableciendo un marco adecuado para esta tarea. No obstante, diversas iniciativas individuales ya están impulsando cambios en el sector, promoviendo una reflexión colectiva sobre la relación entre la arquitectura y los residuos. Este artículo analiza varias propuestas pioneras orientadas a la "universalización del reciclaje de materiales".
Más allá de vestir como sepultureros, usar lentes redondos de armazón negro y conducir autos suecos, el rasgo más notorio de los y las arquitectas modernas es su honestidad estética, lo cual resulta peligroso. La sinceridad deja poco margen para la imaginación.
Es sabido que no todos los tipos de plástico son reciclables y que incluso actualmente, no todos los que han sido etiquetados como materiales aptos para reciclaje –catalogados por su composición- efectivamente se reciclan, por lo que el problema mundial respecto al tratamiento de los desechos plásticos no está ni cerca de ser resuelto. Los procesos de reciclaje, generalmente determinados por factores como las legislaciones locales y la economía, cubren posiblemente alrededor del 20% de la demanda anual de plásticos, dejando una gran cantidad de producción sin atender, la cual es suplida con la generación de más material nuevo, condenando a que el plástico perdure para siempre en nuestro medio ambiente. El plástico reciclado, además, para poder competir con el plástico producido sin recuperación, debe cumplir con ciertas normas de calidad y precio, por lo que la transformación no solo debe ser sostenible, sino también eficiente y económicamente viable.
ROGP o “Rejects of Glass & Plastics Technology” es una tecnología única que puede, al mismo tiempo, reciclar todos los tipos de vidrio y los más de 80 tipos de plásticos (incluso los que han sido etiquetados como "no reciclables" por su complejidad técnica o por cuestiones económicas) para generar un nuevo compuesto.
Denise Scott Brown dijo una vez: “La arquitectura no puede obligar a las personas a conectarse; solo puede planificar los puntos de cruce, eliminar barreras y hacer que los lugares de reunión sean útiles y atractivos." Aunque no puede controlar el resultado, la arquitectura tiene el potencial de preparar el escenario para encuentros casuales e interacciones sociales, fomentando así la construcción de la comunidad e influyendo en el tejido de nuestra cultura social. Es por eso que te presentamos algunos ejemplos de cómo la arquitectura puede mejorar el capital social de su entorno a través de estrategias de diseño y programación reflexiva, creando el terreno fértil para la interacción social entre diferentes grupos de personas.
Oaxaca es uno de los treinta estados de México la cual es conocida por la rica cultura que ha permitido conformar un territorio que enaltece sus raíces. Ubicado en la región sureste del país, es uno de los territorios que hacen frente al Océano Pacífico y es conocido por sus pueblos indígenas en donde predomina la cultura zapoteca y mixteca. Además de esto, Oaxaca alberga una vibrante vida pública en donde las calles, andadores y plazas son el marco de un diverso número de actividades de carácter político, religioso y popular lo cual ha despertado la atención de diversos proyectos e investigaciones que buscan visibilizar esta efervescencia.
Construcción dentro del Ekôa Park, en Morretes, Paraná. La obra de Sem Muros Arquitetura Integrada se basa en los conocimientos tradicionales y en la permacultura. Foto: Tomaz Lotufo
El estigma de la arquitectura rudimentaria, sumado a los ideales de la tecnología entendida como *high tech*, relega los saberes constructivos indígenas a un imaginario prehistórico. Este patrón, que apunta hacia una dirección inequívoca del progreso, revela la llamada colonialidad del saber, concepto del sociólogo peruano Aníbal Quijano que expone el lado oculto de la modernidad: la producción de jerarquías entre pueblos, lo que mantiene a América Latina, en especial a sus pueblos originarios, en una posición subalterna. En otras palabras, tendemos a pensar que el conocimiento que representa al futuro se produce en otras tierras, localizadas en el Norte Global.
Este artículo es parte de "Arquitectura del Bloque Oriental: 50 edificios que definieron una era", una serie colaborativa de The Calvert Journal y ArchDaily que destaca la arquitectura icónica que moldeó el mundo oriental. Cada semana, ambas publicaciones presentarán una selección de cinco proyectos del Bloque Oriental correspondientes a una tipología específica. Siga leyendo para conocer la entrega de esta semana: Bloques de vivienda monolíticos.
https://www.archdaily.cl/es/1125510/edificios-del-bloque-del-este-bloques-de-vivienda-monoliticosLucía de la Torre
Es difícil imaginar la ciudad de Nueva York sin los vagones del metro abarrotados, las largas colas y las abrumadoras multitudes de turistas que se sentían esenciales para la vida diaria. Una vez que el miedo a la pandemia de COVID-19 haya disminuido, la ciudad, como otras en todo el mundo, se nublará y se alterará fundamentalmente incluso después de que se haya restablecido la prosperidad económica. En lo que parece una discusión de puerta giratoria, excepto que ahora se pregunta con urgencia, ¿cómo queremos que sean las ciudades en los años venideros?
La mortalidad define tanto a la arquitectura como a la experiencia humana. A lo largo del tiempo, diversas sociedades y civilizaciones han diseñado estructuras funerarias para cimentar creencias personales y compartidas. La idea del más allá da forma a la manera en que se conciben estos edificios, desde monumentos simbólicos hasta imponentes tumbas y criptas. Hoy en día, una nueva gama de arquitectura contemporánea se diseña con el fin de propiciar el recuerdo y la reflexión.
Hoy hace 8 años comenzó esta aventura llamada ArchDaily México, con la misma misión del ArchDaily global ya existente: seguir entregando inspiración, conocimiento y herramientas a los y las arquitectas, pero con una mirada local, entendiendo el valor que los talentos nacionales tenían para ofrecer al mundo.
Ilustración del Teshima Art Museum cedida por la autora
¿La arquitectura es el pensamiento de los espacios? ¿Es ciencia y arte aplicadas a los lugares? ¿Y si alguien dijera que la arquitectura es proyectar tiempos?
En el siglo XX, Nueva York se convirtió en el epicentro de edificios de nueva construcción que rápidamente adquirieron un estatus icónico. Si bien influyeron enormemente en las nuevas formas de concebir la estética y el espacio, muchos de ellos llegaron a su fin menos de 60 años después de su inauguración. Pareciera que en la era moderna del desarrollo masivo, donde la bola de demolición simboliza el progreso, ningún edificio está a salvo. El empeño por demoler incluso aquellas estructuras consideradas culturalmente significativas demuestra la rapidez con la que los/las arquitectos/as descartan las ideas sobre la vida útil que planificamos para los edificios y cómo decidimos cuándo es el momento de derribarlos.
Este artículo es una selección de “Arquitectura del Este: 50 edificios que definieron una era”, una serie de columnas en colaboración entre The Calvert Journal y ArchDaily que destaca las obras icónicas que dieron forma al panorama construido de la región. Semanalmente, ambos medios publican una selección de cinco proyectos de una tipología específica en Europa del Este o Asia. El tema de esta semana es: bibliotecas monumentales.
https://www.archdaily.cl/es/1125722/arquitectura-de-oriente-bibliotecasLucía de la Torre
Hoy más que nunca, la arquitectura necesita innovar. La pandemia nos ha obligado a replantear de raíz el funcionamiento de nuestras ciudades, espacios públicos, edificios y hogares. Mientras tanto, las recientes protestas de Black Lives Matter y por la justicia racial nos llevan a cuestionar la complicidad de la disciplina en problemas socioeconómicos más amplios. Estos desafíos son urgentes y ya no podemos postergar la transformación de la arquitectura.
La cruel pedagogía del virus – La pandemia tiene un trágico poder de revelación. Pone de manifiesto una serie de paradojas que no estaban claramente delineadas o que eran subestimadas. Posee, en ese sentido, una dimensión educativa, como todo momento de crisis. Sin duda, con tantas muertes, muchas de ellas evitables, se trata de una "cruel pedagogía del virus", según la expresión del sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos. En medio del sufrimiento, se han multiplicado diversos debates y propuestas bajo la forma de transmisiones en vivo, textos y reportajes, peticiones colectivas, investigaciones, agendas de acción, cartillas, denuncias, redes de solidaridad e incluso de autogobierno en las periferias en situación de semiabandono. En ellos se evalúa en especial la tragedia brasileña, que combina diversas crisis asociadas a problemas estructurales (como la desigualdad y el racismo), a lo que se suma ahora una creciente crisis de la razón, o del mero sentido común, conformando un panorama macabro de regresión social, odio, obscurantismo y genocidio.
https://www.archdaily.cl/es/1124500/arquitecturas-de-la-distancia-lo-que-la-pandemia-puede-revelar-sobre-la-ensenanza-de-arquitectura-y-urbanismoMariana Wilderom e Pedro Fiori Arantes
Muchos prejuicios y contradicciones rodean la historia de la Cannabis sativa en todo el mundo. Se estima que el cáñamo fue una de las primeras plantas cultivadas por la humanidad. Los arqueólogos han encontrado restos de telas de cáñamo en la antigua Mesopotamia (ahora Irán e Irak) que datan del 8.000 a.C [1]. Existen registros similares en China que documentan el consumo de semillas y aceites de cáñamo, que datan de entre 6 mil y 4 mil años antes de Cristo. A su llegada a Europa, su uso principal fue la fabricación de cuerdas y telas para barcos; incluso las velas y accesorios de los barcos de Cristóbal Colón estaban hechas de este material. Asimismo, los primeros libros –luego de la invención de la imprenta por Gutenberg [2]– y muchas pinturas de Rembrandt y Van Gogh fueron hechas de cáñamo.
La utilización del cáñamo para la construcción civil tampoco es nueva. El hormigón de cáñamo fue descubierto en los pilares de los puentes construidos por los merovingios en el siglo VI, en lo que hoy es Francia. También se sabe que los romanos usaban fibra de cáñamo para reforzar el mortero en sus edificios. Hoy en día, aunque existen barreras legales en muchos países, el uso del cáñamo como material de construcción ha tenido resultados alentadores, con investigaciones que demuestran sus fuertes cualidades termoacústicas y sostenibles. El cáñamo puede dar forma a paneles fibrosos, revestimientos, láminas e incluso ladrillos.
Láminas desarrolladas por los equipos liderados por Bernard Tschumi (izquierda) y Rem Koolhaas (derecha) para el concurso internacional del Parc de la Villette en París, de 1982-83. Cortesía de Bernard Tschumi Architects y OMA
Participar en concursos de arquitectura puede ser una gran oportunidad para impulsar un estudio o salir un poco de la rutina desarrollando ideas que, por lo general, no pasarían el filtro de un cliente. Sin embargo, para llamar la atención de los miembros del jurado entre cientos de trabajos, la representación gráfica del proyecto desempeña un papel clave. Además de presentar ideas pertinentes a los cuestionamientos y debates planteados, es imprescindible contar con una lámina organizada que sirva como síntesis del proceso. Al intentar reunir las ideas de manera gráfica, suelen surgir dudas sobre la forma de presentación y cómo esta ayudará a transmitir de manera clara las ideas del proyecto al jurado.
Plantas, cortes, elevaciones, collages, renders, diagramas, textos, elementos gráficos. Las dimensiones de las láminas no parecen dar cabida a tanta información. Con esto en mente, reunimos una serie de consejos esenciales para el desarrollo de sus láminas en concursos de arquitectura. Conózcalos a continuación:
Desde el corte del árbol hasta convertirse en una viga o mueble, la madera pasa por varias etapas y procesos. Recurso renovable y material de construcción popular y antiguo, la madera se manifiesta con fuerza como una de las promesas del futuro de la construcción; un material adecuado para las nuevas demandas de sostenibilidad. Pero a diferencia del concreto, cuyos moldes pueden definir incluso curvas complejas, cuando nos acercamos a las estructuras de madera es mucho más común utilizar piezas rectas, especialmente para la arquitectura. En este artículo cubriremos algunas técnicas que permiten la creación de piezas curvas de madera de diferentes escalas, algunas más artesanales y otras que prometen hacer que el proceso sea más eficiente e inteligente.
Si bien ha tomado fuerza la difusión y normativa de cómo reducir, reutilizar y reciclar cotidianamente los residuos sólidos urbanos (RSU), todavía no es la misma realidad para los residuos de construcción y demolición (RCD). Estos son los generados principalmente del desarrollo de proyectos nuevos, de la rehabilitación, reparación y reacondicionamiento de obras existentes; y de los procesos de preparación de terrenos y de la demolición de obras, tanto para la escala de una casa como de una ciudad. Estamos hablando tanto de la perdida de un gran volumen de hormigón, ladrillos, acero y productos como de la posibilidad de rescatar antiguas reliquias.
Queremos ofrecer a nuestros lectores la posibilidad de expresar abiertamente sus opiniones y experiencias sobre el reciclaje de estos desechos. Si todos fuéramos conscientes del impacto ambiental que genera la extracción, producción y comercialización de materiales - para que luego estos terminen como basura, ¿Cambiaría la forma en que diseñamos? ¿Cambiarían nuestras prácticas?
Entre finales de la década de 1940 y la de 1980, Toronto, Canadá, experimentó un acelerado ritmo de crecimiento y desarrollo que dio lugar a una gran riqueza de edificios de estilo modernista. Debido al incremento de la población, los espacios de las parroquias resultaban insuficientes ante el aumento de la feligresía, por lo que se vieron en la necesidad de contar con nuevas instalaciones. Como consecuencia, comenzaron a surgir numerosas iglesias modernistas de gran diseño por todo Toronto. Esta serie de fotografías en blanco y negro, titulada Fifty/50, de la fotógrafa Amanda Large, es una oda a estos templos y una celebración de su trascendencia en la ciudad, a más de cincuenta años de su construcción.