
Al llegar a un espacio oscuro y desconocido, nuestras manos tantean a cierta altura hasta encontrar un teclado para encender las luces y, con suerte, hallarlo. Es una de las tantas cosas de las que solo nos percatamos cuando están mal diseñadas. Al proyectar un espacio, la decisión de ubicar los controladores en lugares accesibles e intuitivos exige atención por parte de los/las proyectistas. Los teclados entran en la lista de objetos que queremos que sean muy fáciles de encontrar cuando los necesitamos, pero que, cuando no se usan, preferimos que permanezcan ocultos. Esto se debe a que su diseño, a menudo, llama más la atención de lo que debería, lo que puede terminar desentonando con la propuesta estética del ambiente. Sin embargo, no siempre tiene que ser así. Existen opciones que unen diseño y funcionalidad, con personalizaciones que permiten que los controladores se adapten a cualquier tipo de proyecto.














_(1).jpg?1625088008&format=webp&width=640&height=580)

















