
Como menciona Francis D. K. Ching en su Manual de dibujo arquitectónico, a comparación de los dibujos ortogonales convencionales -las plantas, los cortes y las vistas-, que permiten representar los proyectos arquitectónicos de manera bidimensional y solo “a través de una serie fragmentada de vistas relacionadas”, los dibujos de vista única, dentro de los cuales se encuentran las axonometrías -también conocidas como perspectivas o proyecciones axonométricas-, permiten ilustrar las tres dimensiones de forma simultánea, incorporando nociones de profundidad y espacialidad en los dibujos técnicos.
Esta simultaneidad representa una gran ventaja no solo por configurarse como una herramienta clara para la transmisión de ideas arquitectónicas –para, por ejemplo, presentar proyectos frente clientes o pares- sino porque también habilita la realización de todo tipo de estudios gráficos y operaciones analíticas. Esto se debe a que, a diferencia de las perspectivas cónicas -en las cuales las rectas convergen hacia determinados puntos de fuga- las proyecciones axonométricas permiten conservar con exactitud las relaciones métricas del objeto, posicionándose de esta manera, no solo como una herramienta de representación, sino también como una herramienta de estudio y diseño durante los procesos proyectuales.
































