
Cuando hablamos de ciudad o de sus variantes menores, -aldea, pueblo, comunidad- estamos acostumbrados a evocar escenarios estereotipados que corresponden a calles, coches, edificios y, muchas veces, acabamos olvidando que siempre podemos sorprendernos con otras formas dotadas de originalidad.
Se especula mucho sobre el momento exacto en que se inventaron las ciudades, siendo obras abiertas, inacabadas y objeto de los más variados estudios desde entonces. Hay quienes suponen que su naturaleza vino dada por la necesidad de protección, que hizo que el hombre abandonara la vida nómada y se agrupara en un determinado territorio para aumentar sus posibilidades de supervivencia.







