
El personaje de Richard B. Riddick vio su nacimiento en el año 2000 dentro de la película de bajo presupuesto “Pitch Black”, que aun con pocos medios logro captar la atención del público y la crítica mediante su estilo de humor negro gamberro y un universo espacial intrigante, que si bien no se mostraba en pantalla contextualizaba muy bien la acción dentro de la cinta. Su director, David Twohy tendría la oportunidad de llevar a la pantalla una nueva entrega del personaje de Riddick hasta cuatro años después, dándole un rumbo inesperado a la historia.
En lugar de crear una cinta siguiendo la fórmula de la original, se decantó por una expansión abrupta de sus elementos, construyendo un universo rico y palpable dentro de la pantalla. Si en el filme previo contaba con escenarios limitados y de elementos minimalistas, ahora contaba con una arquitectura detallista e intimista, exuberante y que cobraba tanto peso como los propios protagonistas en la historia.
Aquel cambio de derroteros pudo producirse gracias a un presupuesto infinitamente superior hacia la cinta, que puede catalogarla como una superproducción Hollywodense. Una de las preocupaciones centrales del director hacia el equipo creativo fue mostrar una estética nunca antes vista, icónica y que pudiera competir con las ya clásicas y consagradas Space Operas de ciencia ficción. Dicha iniciativa combinaría numerosas ramas de diseño, desde los vehículos, el vestuario y la arquitectura, muchos de los cuales gracias a su espectacularidad se convertirían en parámetros de cambio en el propio desarrollo del guión.
