
La utopía ha sido retratada múltiples veces en el cine, pero pocas visiones han resultado tan refrescantes y han aportados nuevos paradigmas como las planteadas en el trabajo del director Neil Blomkamp. De claras obsesiones urbanas, ya en su primer largometraje “Distrito 9" nos tocaba temas tan controvertidos como la marginalidad y la explotación de clases y en “Elysium”, tema de nuestro análisis, ahonda sobre la marginalidad en nuestro modelo de hacer ciudad actual.
El punto que marca la diferencia con otras visiones utópicas/distópicas clásicas, donde el poder o la clase dominante obliga mediante la fuerza a vivir a la clase baja en un ambiente degradado y marginal, es que en “Elysium” es la población alta la que se auto segrega del grupo, construyendo un hábitat artificial donde resguardar todos sus privilegios del resto.
Busca con cierta obsesión mantenerse pura, evitar cualquier contacto con el resto de la población a los que consideran inferiores y una mera mano de obra barata en sus empresas. Y si existe algún acercamiento, este se realiza con desagrado y fobias hacia cualquier tipo de interacción. Los ricos en cierta manera buscan habitar dentro de una burbuja la cual constantemente es amenazada con estallar.
