
En 1853, en la Feria Mundial de Nueva York, un caballero de traje y sombrero de copa subió a una plataforma suspendida y ordenó cortar la cuerda que la sostenía. Cayó unos pocos centímetros, pero el sistema de seguridad se activó y la plataforma se mantuvo estable ante el delirio de la multitud que observaba. En aquel momento, tal vez ni siquiera Elisha Graves Otis dimensionaba cómo su invención cambiaría definitivamente el rumbo de la arquitectura.
Con la invención del ascensor, el cielo se convirtió en el límite y, a partir de entonces, comenzaron a surgir los primeros edificios de 7 a 10 pisos. Mosette Broderick, directora de Estudios de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Nueva York, comenta que el Edificio Equitable Life Assurance, inaugurado en 1870 con siete pisos, causaba fascinación y temor al mismo tiempo. El último piso, por ejemplo, rara vez se alquilaba.







