
Aunque existen registros de letrinas desde el año 3100 a.C., el primer inodoro fue creado en 1596 por el inglés John Harington. Fabricó dos unidades: una para él y otra para la reina Isabel I.
La idea no prosperó en su momento, y no fue sino hasta 1775 que el escocés Alexander Cumming patentó el inodoro moderno, diseñado ya para descargar en una red de alcantarillado. En 1885, otro inglés, Thomas Twyford, creó el primer inodoro de porcelana, el cual sustituyó a las piezas de madera antes mencionadas.






