
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
A fines de la década de 1960, Ben Bradlee, el célebre director ejecutivo de The Washington Post desde 1965 hasta 1991, se enfrentó al reto de hacer que el periódico fuera más atractivo para el público lector más joven. Descartó Lifestyle como nombre para una sección nueva y actualizada, un término que le resultaba molesto; en su lugar, eligió Style. Como explicó en sus memorias: “Me gustaba la palabra ‘Style’... Me gusta la gente con estilo, con garbo, con rasgos distintivos”. Tras 50 años llamándose Style, y nueve años después de la muerte de Bradlee, la sección pasó a llamarse Lifestyles. A pesar de este cambio editorial, Bradlee utilizaba la palabra “estilo” tal como la concibe la mayoría de quienes no pertenecen al ámbito de la arquitectura, y de manera muy afín a cómo Duo Dickinson parece plantearla en un artículo reciente de Common Edge: “Luchando con el estilo arquitectónico en un mundo postestilo”. Sin embargo, en cuestiones de arquitectura, al menos históricamente, el término ha sido desde hace mucho tiempo algo completamente distinto.

