
Entre las muchas huellas dejadas por la arquitecta Lina Bo Bardi en la arquitectura brasileña se encuentra el uso del color rojo como un elemento destacado en sus obras. Ya sea aportando ligereza y vivacidad a la dureza del concreto paulistano del Sesc Pompeia o aportando calidez a la blancura del Solar do Unhão de Bahía, el rojo trascendió el estatus meramente visual y estético para convertirse en un rasgo distintivo de la arquitecta ítalo-brasileña, tejiendo conexiones entre muchas de sus obras.
Una de las figuras más prominentes de la arquitectura moderna nacional del siglo XX, Lina Bo Bardi dejó un legado expresivo en Brasil, marcado por un enfoque singular en sus procesos proyectuales. Su manera de concebir y desarrollar proyectos combinaba sensibilidad cultural, investigación minuciosa y un fuerte compromiso técnico y estético, que buscaba alinear elementos modernos de vanguardia con la tradición popular.
















